El costo de llenar el changuito del supermercado volvió a mostrar fuertes diferencias entre las provincias argentinas durante septiembre. Mientras que en algunas jurisdicciones la canasta mensual de alimentos y bebidas aumentó hasta 5% respecto de agosto, en otras las variaciones no llegaron al 1%. La brecha también quedó expuesta en los valores finales de la compra: en Santa Cruz, la provincia con el changuito más caro del país, una familia necesitó $1.067.161 para adquirir los productos relevados, frente a los $919.551 de Mendoza, donde se registró el menor costo.
Los datos surgen del informe El Changuito Federal, que elabora mensualmente la consultora Analytica a partir de precios recopilados en línea. El estudio permite observar cómo impacta la inflación en alimentos y bebidas en las distintas regiones y qué diferencias existen tanto en la evolución mensual como en el monto necesario para realizar una compra representativa del consumo familiar.
La medición de Analytica utiliza una selección de productos de supermercado representativos del consumo de la clase media en alimentos y bebidas. La canasta busca reflejar una compra mensual típica de una familia integrada por dos adultos y dos menores. Para facilitar la comparación entre provincias, conserva la misma marca y presentación de cada producto.
En septiembre, el Nordeste argentino (NEA) concentró las mayores subas mensuales. Chaco encabezó el ranking, con un incremento de 5%, seguido por Corrientes, con 4,6%, y Misiones, con 4,2%. En el otro extremo, Mendoza registró una variación de apenas 0,9%, mientras que Río Negro y Neuquén tuvieron aumentos de 1% en cada caso.
GRANDES DIFERENCIAS
La comparación interanual también mostró diferencias significativas. Chubut encabezó las subas acumuladas en los últimos doce meses, con 34,9%, seguida por Tierra del Fuego, con 34,5%, y Chaco, con 34,2%. En cambio, los incrementos más moderados correspondieron a Mendoza, con 24,6%; San Luis, con 24,9%; y La Rioja, con 26,1%.
La distancia entre los extremos refleja que el encarecimiento de los alimentos no avanza al mismo ritmo en todo el territorio nacional. Las diferencias aparecen tanto en la evolución de los precios como en el monto que cada hogar debe destinar a una compra mensual de características similares.
La Patagonia concentró los valores más elevados. Después de Santa Cruz, con $1.067.161, se ubicaron Chubut, con $1.062.515; Tierra del Fuego, con $1.037.790; Río Negro, con $1.029.622; y Neuquén, con $1.019.872. Así, cinco provincias terminaron septiembre con una canasta superior al millón de pesos.
En el otro extremo, Mendoza presentó el changuito más económico, con $919.551. Le siguieron La Rioja, con $931.735, y Catamarca, con $947.194. La comparación entre Santa Cruz y Mendoza arroja una diferencia de $147.610 por una compra mensual equivalente, una distancia que muestra el peso del lugar de residencia en el presupuesto destinado a los alimentos.
La comparación nominal con el cierre de agosto también dejó resultados dispares. Salta registró el mayor incremento en pesos, con $57.913, seguida por Entre Ríos, con $52.835, y Corrientes, con $51.681.
En cambio, las subas más acotadas se observaron en Mendoza, con apenas $3.827; Neuquén, con $20.074; y La Rioja, con $20.987.
Este indicador mide cuánto aumentó el costo total de la canasta en pesos, por lo que no debe confundirse con la variación porcentual mensual. Una provincia puede registrar una suba nominal elevada por el valor de partida de sus productos, mientras que otra puede mostrar un incremento porcentual mayor sobre una canasta más económica.
QUÉ PASA CON LOS PRECIOS EN LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
Para la Provincia de Buenos Aires, el relevamiento permite poner en perspectiva un fenómeno que afecta al conjunto de los hogares: el costo de los alimentos depende tanto de la evolución general de los precios como de las diferencias entre los mercados regionales.
Sin embargo, los datos suministrados marcan que en el Conurbano el valor de la canasta se ubicó en los $979.140, subiendo 3,2% mensual y 31% interanual; mientras que en el resto de los partidos bonaerenses el costo es apenas inferior, de $978.971, con un incremento mensual del 2,9% y un interanual de 31,4%.
La comparación nacional sí ofrece una referencia para dimensionar el gasto. En las jurisdicciones más caras, el changuito mensual superó el millón de pesos, mientras que en las más económicas se mantuvo por debajo de los $950.000. La diferencia entre ambos grupos muestra la importancia de analizar los precios por región y no solo a partir de un promedio nacional.
Analytica atribuye parte de la dispersión a la heterogeneidad del costo de vida entre las distintas zonas del país. El informe también advierte que los precios deben analizarse en relación con los ingresos, ya que una misma canasta puede representar un esfuerzo diferente según el nivel salarial de cada jurisdicción.
La Patagonia combina los changuitos más caros con remuneraciones promedio más elevadas en el sector privado registrado. Santa Cruz, por ejemplo, reúne el costo de canasta más alto y el segundo salario promedio privado registrado más elevado, detrás de Neuquén. Esa relación permite compensar parcialmente las diferencias de precios, aunque no elimina el peso de la compra sobre el presupuesto familiar.
Para evaluar mejor el impacto sobre los ingresos, el estudio tomó como referencia el salario del comercio minorista, una actividad con una cantidad importante de trabajadores. Bajo ese parámetro, el costo de los alimentos y las bebidas puede representar, en muchas provincias, más de un tercio de la suma de dos salarios.
La comparación expone una cuestión central: el precio absoluto del changuito no alcanza por sí solo para medir el esfuerzo que demanda la compra. También importa cuánto gana cada hogar y qué proporción de sus ingresos debe destinar a cubrir las necesidades básicas. En las provincias con precios elevados, los salarios más altos ofrecen cierto alivio, pero el gasto conserva una participación significativa.
Dentro de los productos relevados, las verduras concentraron algunos de los aumentos más pronunciados. La cebolla volvió a destacarse, con incrementos de entre 30% y 60% en la mayoría de las provincias. Los saltos más fuertes se registraron en San Luis, con 74,1%, y San Juan, con 63,2%. En el otro extremo, La Pampa mostró una suba de 2,3% y Río Negro, de 6,5%.
El tomate redondo también presionó sobre el gasto familiar. En septiembre aumentó 30,3% en Mendoza y 21,3% tanto en Tucumán como en Catamarca. Las diferencias entre jurisdicciones reflejan la disparidad que puede existir dentro de una misma categoría de alimentos.
El arroz, que había permanecido estable durante agosto, aumentó en todas las provincias. En la mayoría de los casos, las variaciones se ubicaron entre 2% y 7%. Santa Cruz superó ese rango, con una suba de 8,1%, mientras que San Luis registró un incremento de 1,9%.
La leche también presentó aumentos en casi todo el país, aunque con una dispersión menor: las subas se ubicaron entre 1% y 5% en la mayoría de las jurisdicciones. Chubut tuvo un incremento de 5,2%, San Luis registró 0,8% y Tierra del Fuego fue la excepción, con una baja de 0,3%.
El aceite de girasol, en cambio, mostró mayor estabilidad después de haber liderado los aumentos en agosto. En 17 de las 25 jurisdicciones relevadas, su variación fue inferior al 1%. Los incrementos más relevantes se dieron en Santiago del Estero, con 5,1%; Tucumán, con 4,9%; y Catamarca, con 4,2%. Santa Cruz registró una caída de 3,3%.
Los resultados de septiembre muestran que el impacto de la inflación alimentaria tiene distintas intensidades según la provincia y el producto. Las subas más fuertes se concentraron en el NEA, los valores absolutos más elevados correspondieron a la Patagonia y Mendoza combinó la menor variación mensual con la canasta más económica. En ese mapa de diferencias, el costo de los alimentos continúa como un componente central del presupuesto familiar y su peso depende tanto de los precios como de los ingresos disponibles.
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