La soja que todavía permanece en poder de los productores representa actualmente unos 10.905 millones de dólares, de acuerdo con un relevamiento de DATA Miazzo. Se trata del mayor valor registrado para esta altura del año en los períodos analizados por la consultora.
El dato surge de las 21,38 millones de toneladas que aún no fueron comercializadas de la campaña 2025/26. Sobre una cosecha total de 50,1 millones de toneladas, hasta ahora se vendieron 28,7 millones, equivalentes al 57% de la producción.
El 43% restante, valuado a los precios actuales, concentra así un volumen de dólares particularmente elevado para septiembre.
Soja sin vender: quedan u$s10.905 millones en manos de productores
El comportamiento de los productores no responde a un único factor. Según el director de DATA Miazzo, David Miazzo, la explicación combina el nivel alcanzado por la cosecha, las cotizaciones y una menor presión para desprenderse del grano.
“Estamos en un récord de valor de lo que queda por vender de soja”, dijo a Clarín Rural. Para llegar a ese cálculo, tomó como referencia el valor FOB -precio de exportación- correspondiente a esta época en los distintos años comparados.
La situación contrasta con la del año pasado, cuando existieron medidas puntuales que favorecieron una liquidación extraordinaria de soja, entre ellas reducciones o eliminaciones temporales de retenciones. Durante este año no se produjo un esquema similar.
“Esto viene explicado por un buen nivel de producción, un porcentaje comercializado por debajo del promedio y buenos precios. Eso genera este nivel de U$S10.900 millones que todavía no se han vendido, y que, de alguna manera, están en poder de los productores”, explicó Miazzo.
Por qué postergaron ventas
La soja no fue el único cultivo que aportó ingresos al sector. Tanto maíz como trigo registraron cosechas récord, una situación que permitió a los productores obtener una mayor cantidad de efectivo a través de esos granos.
Ese flujo de fondos habría reducido la necesidad de recurrir a la soja para financiar los gastos habituales de la actividad. En consecuencia, una parte mayor de la oleaginosa pudo quedar disponible para ser vendida más adelante.
El esquema de tenencia de la tierra también interviene en esta dinámica. Una proporción significativa de la producción agrícola se realiza sobre campos alquilados y los contratos tienen una fuerte relación con el valor de la soja.
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