La economía cayó 2,9% en julio y quedó 4% por debajo del cierre de 2025. En este marco, el REM del Banco Central ajustó sus proyecciones de crecimiento para 2026, que pasaron de 3% en junio a 1,5% en septiembre. En simultáneo, el mismo informe redujo el avance esperado para 2027 de 3% a 2,5%. Dado que el arrastre estadístico de este año podría ser negativo -el nivel de actividad debería crecer al menos 2,3% entre agosto y diciembre para evitarlo- tiene sentido preguntarnos qué podría impulsar a la actividad en el corto plazo.
Según revela un informe de la gerencia de estudios económicos del Banco de la Provincia de Buenos Aires, el Producto Bruto Interno medido por demanda tiene cuatro componentes: consumo privado, consumo público, inversión y exportaciones. El primero representa más del 70% del PBI y depende principalmente del poder adquisitivo, el nivel de empleo, el crédito y las transferencias del sector público a los hogares. En el acumulado de los primeros siete meses del año, el salario real formal cayó 1% según los números de INDEC, acumulando -2,8% en los últimos doce meses. Los Convenios Colectivos de Trabajo muestran que la pérdida de poder adquisitivo tiene un carácter regresivo: solo 2 de los 14 CCT que están por debajo del promedio no cayeron. Dado que los ingresos más bajos tienen menor capacidad de ahorro que los más altos, y por tanto se consume un mayor porcentaje de estos, el perfil regresivo agrava la caída de la demanda interna.
Consumo
Si el consumo no impulsara esta economía, la inversión podría tomar ese lugar. Sin embargo, los números complican el optimismo: en la primera mitad de 2026 cayó 3% según INDEC, y en el acumulado a agosto el número se estiró a -4%, según los principales indicadores adelantados.
Por su parte, el último Índice de Confianza Empresaria de INDEC se ubicó en -20,2, mínimo del año: más de la mitad de los empresarios consultados considera que su cartera total de pedidos está “por debajo de lo esperado”, un 20% dice que su stock está “por encima de lo esperado” y mismo porcentaje proyecta una caída de producción para septiembre-noviembre. Con este panorama y la volatilidad de tasas de 2025, es difícil esperar un rebote de la inversión.
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