El comercio, los servicios financieros, el turismo y la construcción encabezaron la recuperación, mientras que algunas actividades manufactureras continuaron en retroceso. En la Región Capital hubo resultados heterogéneos, con avances en La Plata, Ensenada, Punta Indio, Magdalena y Brandsen, y una contracción en Berisso.
La economía bonaerense logró revertir la tendencia negativa de los últimos dos años y volvió a exhibir números positivos durante 2025. El valor agregado bruto de las cadenas productivas creció 2,6% en términos reales durante el último año, una mejora que interrumpió las caídas registradas en 2023 y 2024. A nivel nacional, el crecimiento alcanzó el 3,4%.
Así lo reflejó el informe “Cadenas Productivas en los Municipios de la Provincia de Buenos Aires”, que analizó la evolución de 63 cadenas productivas distribuidas en los 135 municipios bonaerenses, elaborado por los economistas Agustín Lodola y Diego Pitetti para el Laboratorio de Desarrollo Sectorial y Territorial de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).
Según el estudio, las cadenas productivas evaluadas abarcan actividades que representan el 88% de la economía y van desde la producción agropecuaria hasta sectores de servicios, construcción, industria manufacturera y software. El análisis permite identificar no sólo qué actividades avanzaron o retrocedieron, sino también cuáles tuvieron mayor incidencia sobre la economía de cada distrito.
El informe destacó que 120 de los 135 municipios bonaerenses registraron crecimiento durante 2025, una señal de recuperación con alcance territorial amplio. Los mayores incrementos se observaron en Carlos Tejedor, con una expansión del 26%, y Rivadavia, con una mejora cercana al 15%, impulsados principalmente por la cadena vinculada al cultivo de maní.
Los datos también mostraron que los grandes centros urbanos tuvieron un papel decisivo para sostener la recuperación provincial. General Pueyrredón, La Matanza y Tres de Febrero figuraron entre los municipios que más contribuyeron al crecimiento agregado debido a su peso económico y a la evolución positiva de sus actividades productivas.
Uno de los aspectos más relevantes del informe fue el comportamiento de las distintas cadenas productivas. El comercio apareció como la actividad con mayor impacto territorial, al convertirse en la principal impulsora del crecimiento en 45 municipios. La cadena sojera ocupó el segundo lugar, con incidencia destacada en 18 distritos.
En el orden provincial, las cadenas que más aportaron al crecimiento fueron comercio, servicios financieros, turismo y construcción. Estas actividades explicaron buena parte de la recuperación económica observada durante 2025.
Los autores señalaron además que todos los eslabones productivos mostraron mejoras, con excepción de la manufactura. El sector primario registró el avance más significativo, mientras que el segmento de servicios aportó la mayor contribución al crecimiento total.
En contraste, varias ramas industriales continuaron atravesando dificultades. Entre las cadenas con mayor incidencia negativa figuraron bienes de capital, algodón-textil, químicos de consumo y caucho. La persistencia de estos retrocesos explica parte de la disparidad observada entre regiones y municipios.
Más allá de las tasas de crecimiento individuales, el informe incorporó una variable clave: la incidencia económica. Esto permitió identificar qué municipios tuvieron capacidad real para mover la economía provincial.
En ese análisis, General Pueyrredón y La Matanza lideraron los aportes positivos, mientras que Zárate, Coronel Suárez y José C. Paz se ubicaron entre los distritos que actuaron como freno para el crecimiento provincial debido a la caída de su valor agregado y su relevancia económica.
En el caso de Zárate, la retracción estuvo asociada principalmente a las cadenas manufactureras vinculadas a bienes de capital. Coronel Suárez, por su parte, sintió el impacto de las actividades relacionadas con cueros, marroquinería y calzado.
Crecimiento moderado en la región
El comportamiento de los municipios de la Región Capital mostró una fotografía diversa durante 2025.
Entre los mejores desempeños apareció Punta Indio, con un crecimiento del 6,78%, muy por encima del promedio provincial. También sobresalió Ensenada, que registró una expansión del 5,67%, ubicándose entre los municipios con mejor evolución de toda la región.
Magdalena logró una mejora del 1,94%, mientras que La Plata mostró un crecimiento del 1,86%. Aunque ambas cifras quedaron por debajo de la media provincial, reflejaron una evolución positiva en un contexto de recuperación general.
Brandsen también cerró el año con números positivos, aunque más moderados. El informe registró para ese distrito una expansión de 0,92%.
La excepción dentro del grupo fue Berisso. El municipio exhibió una caída del 1,03%, lo que lo ubicó entre los pocos distritos bonaerenses que finalizaron 2025 con resultados negativos.
La diferencia de comportamientos refleja la diversidad productiva existente en la región. Mientras algunos municipios lograron aprovechar el repunte de actividades vinculadas al comercio, los servicios y determinados sectores industriales, otros continuaron afectados por la debilidad de algunas cadenas manufactureras.
Los resultados muestran que la recuperación económica bonaerense tuvo una base territorial amplia, aunque con intensidades diferentes según la estructura productiva de cada distrito.
El estudio concluyó que las actividades ligadas al comercio y los servicios fueron determinantes para explicar el crecimiento provincial, mientras que varias ramas industriales continuaron limitando una expansión más vigorosa.
En términos generales, el mapa económico bonaerense dejó atrás el ciclo contractivo de los años previos, pero todavía exhibe contrastes entre municipios y sectores productivos. El desempeño de las cadenas vinculadas al consumo, el turismo y los servicios financieros permitió sostener la mejora, mientras que la industria manufacturera continúa siendo uno de los principales focos de preocupación para la economía provincial.
EN LOS ÚLTIMOS 10 AÑOS
En la perspectiva de la última década, el comportamiento de las cadenas productivas en la Provincia muestra un desempeño marcado por el estancamiento en términos agregados, aunque con fuertes reconfiguraciones sectoriales y territoriales. Entre 2016 y 2025, el valor agregado bruto de las cadenas presenta una trayectoria irregular: tras una leve expansión inicial, se observa una fase de caída entre 2018 y 2020 y una recuperación durante 2021 y 2022.
Nuevamente se ven retrocesos en 2023 y 2024, con una mejora parcial en 2025 que no logra modificar el balance estructural del período. El nivel general del índice se ubica en 2025 en valores similares a los de 2016, lo que confirma un ciclo de crecimiento nulo en términos reales para toda la década. Esta dinámica refleja una economía que alternó fases de contracción y rebote sin consolidar una tendencia sostenida de expansión. En ese marco, el informe identifica una reconfiguración interna del mapa productivo provincial. Se consolida un bloque de cadenas vinculadas a servicios de mayor valor agregado, como logística, software, salud, turismo y servicios empresariales, que ganan participación relativa en la estructura económica. Al mismo tiempo, el agro muestra una transformación hacia producciones de cereales y oleaginosas alternativas, con desempeño positivo del trigo, maíz, girasol y maní, mientras que la cadena sojera aparece como el principal factor de incidencia negativa del período. En contraste, la industria manufacturera tradicional exhibe un retroceso generalizado. Sectores como bienes de capital, textiles, autopartes, química y cuero marroquinería explican una parte relevante de las caídas acumuladas en la década. También se verifican impactos negativos en cadenas lácteas e hidrocarburíferas, con efectos significativos sobre determinados territorios del interior y del Conurbano industrial. A nivel territorial, el período 2016/2025 muestra una fuerte heterogeneidad. Un conjunto de municipios del interior bonaerense y de la franja turística costera se posiciona como líder del crecimiento, con trayectorias positivas tanto en el corto como en el largo plazo. En paralelo, los grandes conglomerados urbanos del Conurbano concentran la mayor incidencia negativa agregada, aunque continúan siendo centrales en la estructura del producto provincial por su peso económico. El análisis de largo plazo también permite distinguir cuatro tipologías de municipios. Los “líderes” combinan expansión sostenida y dinamismo reciente, los “emergentes” exhiben rebotes en 2025 sin consolidación estructural, los “maduros” mantienen trayectoria positiva de largo plazo pero con desaceleración reciente, y los “rezagados” presentan bajo desempeño en ambos horizontes, concentrando más de la mitad del valor agregado bruto provincial. En conjunto, la década deja como resultado una economía provincial sin crecimiento agregado, pero con una transformación profunda de su composición sectorial y territorial. La expansión de los servicios, la reorientación del agro y la pérdida de peso de la industria tradicional configuran un nuevo equilibrio productivo que redefine el mapa económico bonaerense hacia el final del período analizado.
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