“Al oeste de Roma” de John Fante reúne dos relatos extensos: Mi perro Idiota y La orgía. Publicadas en conjunto, ambas piezas funcionan como una radiografía de los vínculos familiares, la frustración masculina y la pérdida de la inocencia. Son historias atravesadas por el desencanto, pero también por una extraña ternura que aparece cuando todo parece derrumbarse.
En Mi perro Idiota, el protagonista es Henry Molise, un escritor de 55 años que vive en California y siente que ya fracasó en todo lo importante. Supo tener cierto reconocimiento literario y trabajó escribiendo guiones para Hollywood, pero ahora atraviesa una crisis económica, creativa y emocional. Ya no puede escribir como antes, el trabajo escasea y la convivencia familiar es un campo minado. Molise observa a sus hijos con desconcierto y resentimiento. Ellos lo desafían, lo humillan y parecen representar todo aquello que él no entiende del mundo moderno. Su esposa apenas logra sostener una convivencia atravesada por reproches silenciosos. En medio de ese caos aparece un perro gigantesco, sucio, agresivo y sexualmente descontrolado que entra en la casa casi como una invasión. Lo bautizan Idiota.
Lo extraordinario del relato es que Fante convierte a ese animal en mucho más que un elemento cómico. Idiota funciona como una especie de espejo salvaje de la propia familia Molise. El perro irrumpe para desordenar aún más una vida ya rota, pero también obliga al protagonista a enfrentarse con aquello que venía evitando: su envejecimiento, su fracaso y la sensación de haber perdido el control de todo.
La novela breve también trabaja sobre una idea central en la obra de Fante: la figura paterna. Si en otros libros el peso recaía sobre el padre autoritario y casi mítico, en Mi perro Idiota el padre es Henry Molise, un hombre agotado que ya no puede ocupar ese lugar de autoridad. Sus hijos lo desafían constantemente y él oscila entre la furia, la impotencia y la necesidad desesperada de ser querido.
La segunda parte del libro, La orgía, cambia el tono pero conserva la misma intensidad emocional. Allí el foco está puesto en un niño que observa el comportamiento de su padre y de un amigo albañil durante una serie de situaciones cargadas de engaños y picardía. Lo que en principio parece una anécdota menor termina transformándose en un relato duro sobre el despertar, la decepción y la pérdida de la inocencia.
Con una escritura mucho más contenida, Fante consigue transmitir la sensación de un mundo adulto lleno de farsas, contradicciones y miserias. El niño protagonista descubre que los mayores no son héroes ni modelos morales, sino personas frágiles que improvisan como pueden para sobrevivir a sus propias frustraciones. La fuerza de Al oeste de Roma está precisamente en esa combinación entre brutalidad y sensibilidad.
Fante nunca idealiza a sus personajes. Son egoístas, neuróticos, temperamentales y muchas veces crueles. Pero también son profundamente humanos.
Editorial: Tusquets
Páginas: 352
Precio: $36.900
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