Altos mandos militares de Estados Unidos y Cuba mantuvieron una reunión en la base naval de Guantánamo, un encuentro poco frecuente que se desarrolló en medio de una fuerte escalada de tensiones entre ambos países.
La reunión tuvo lugar en la instalación militar que Washington mantiene en el extremo sudoriental de la isla y estuvo encabezada por el general estadounidense Francis Donovan y el general cubano Roberto Legrá Sotolongo. Según informó el Comando Sur de Estados Unidos, ambos mantuvieron un intercambio sobre cuestiones vinculadas a la seguridad operativa.
El encuentro se produjo en un escenario marcado por el endurecimiento de la política estadounidense hacia La Habana. En los últimos meses, la administración de Donald Trump profundizó las sanciones económicas, avanzó sobre nuevas medidas contra funcionarios cubanos y reforzó su discurso sobre los riesgos que, según Washington, representa el gobierno comunista para la seguridad regional.
De acuerdo con el comunicado oficial, Donovan encabezó una evaluación de la seguridad del perímetro de la base y analizó aspectos relacionados con la protección del personal militar destinado en Guantánamo.
La reunión se concretó pocas semanas después de que medios estadounidenses difundieran informes sobre supuestos análisis realizados por Cuba acerca de posibles escenarios de utilización de drones contra la base naval e incluso contra territorio estadounidense.
Desde Washington sostienen que Cuba constituye una amenaza para la seguridad nacional. En ese marco, el Comando Sur definió a Guantánamo como un centro logístico y operativo clave para las acciones militares estadounidenses en el hemisferio.
Pese al deterioro de las relaciones bilaterales, ambos gobiernos mantienen abiertos algunos canales de diálogo.
Trump y el Kennedy Center
Mientras tanto, Donald Trump enfrentó un revés judicial en otro frente. El presidente estadounidense anunció que trabajará junto al Congreso para transferirle el control del prestigioso Kennedy Center, luego de que un juez ordenara retirar su nombre de la fachada del emblemático centro cultural de Washington.
La decisión judicial determinó que el consejo de administración, dominado por aliados republicanos, excedió sus facultades al rebautizar la institución como “Trump Kennedy Center”, una medida adoptada en diciembre pasado.
El magistrado sostuvo que únicamente el Congreso tiene autoridad para modificar el nombre oficial del centro, creado en homenaje al expresidente John F. Kennedy. Además, otorgó un plazo de 14 días para retirar las letras doradas con el apellido Trump que habían sido colocadas sobre la fachada principal.
Tras conocerse el fallo, Trump cuestionó duramente al juez y calificó al Kennedy Center como una institución en decadencia. A través de una publicación en Truth Social, afirmó que buscará devolver al Congreso la responsabilidad sobre el futuro del complejo cultural.
La controversia se suma a una serie de decisiones impulsadas por el mandatario desde el inicio de su segundo mandato, orientadas a reforzar su presencia simbólica en espacios públicos e instituciones federales.
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