La inteligencia artificial dio un nuevo paso con el lanzamiento de Fable 5, el modelo más potente que la empresa estadounidense Anthropic puso a disposición del público. Sin embargo, la compañía decidió acompañar esta apertura con estrictas restricciones para evitar posibles usos peligrosos relacionados con la ciberseguridad y los riesgos biológicos.
Fable 5 pertenece a la familia Mythos, la línea más avanzada desarrollada por Anthropic. Hasta ahora, estos sistemas estaban reservados para empresas, organismos estatales y socios seleccionados debido a su capacidad para detectar vulnerabilidades informáticas y analizar sistemas complejos con una eficacia poco habitual. La nueva versión busca acercar parte de esa potencia al público sin exponer herramientas que puedan resultar peligrosas.
Cuando la compañía presentó Mythos en abril, justificó las limitaciones por el riesgo de que la tecnología fuera utilizada para identificar fallas críticas en infraestructuras digitales.
Aquella decisión generó críticas de quienes la acusaron de exagerar los riesgos, pero también despertó preocupación en gobiernos e instituciones responsables de sectores estratégicos.
Ahora, Anthropic amplió sus medidas de seguridad para incluir amenazas biológicas. Aunque no detalló qué escenarios concretos intenta bloquear, explicó que el sistema cuenta con filtros automáticos capaces de analizar las solicitudes en tiempo real.
Cuando detectan consultas sensibles, las respuestas son derivadas a un modelo menos avanzado, llamado Opus 4.8.
La empresa afirma haber sometido a Fable 5 a rigurosas pruebas de seguridad mediante ejercicios de “red teaming”, en los que especialistas externos intentaron vulnerar las restricciones. Según Anthropic, tras unas 1.000 horas de ensayos nadie consiguió desbloquear completamente el modelo mediante un método universal.
El lanzamiento también se produce en medio del creciente debate sobre la regulación de la inteligencia artificial y de la fuerte competencia entre las grandes compañías del sector. Además, Fable 5 llega con tarifas elevadas, de hasta 50 dólares por millón de tokens procesados, reflejando el enorme costo computacional que exige este tipo de tecnología.
Con este movimiento, Anthropic busca consolidar su posición frente a rivales como OpenAI, combinando innovación y seguridad en una industria que avanza a gran velocidad y que cada vez enfrenta mayores exigencias de control y supervisión.
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