El Gobierno argentino recibió con “cautela y prudencia” la información sobre una eventual advertencia de Estados Unidos a Gran Bretaña vinculada con las Islas Malvinas. La versión, publicada por el diario británico The Telegraph, indica que Washington podría revisar su respaldo a Londres si el Reino Unido no aumenta su inversión en Defensa.
En la Casa Rosada interpretan que la amenaza debe entenderse como parte de la estrategia de la administración de Donald Trump para presionar a sus aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), y no como una modificación formal de la política exterior estadounidense sobre el archipiélago.
Washington mantiene oficialmente una posición neutral en la disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido, aunque reconoce la administración británica de las islas.
La presión por el gasto militar
Según The Telegraph, funcionarios del Pentágono analizan utilizar la cuestión de las Malvinas para exigir al primer ministro británico, Andy Burnham, que eleve la inversión militar hasta el 5 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI).
La discusión provocó críticas internas en Londres. La diputada conservadora Priti Patel cuestionó al gobierno laborista por no comprometerse a destinar al menos el 3 por ciento del PBI a Defensa. A través de la red social X, sostuvo que esa decisión dejó expuesto al Reino Unido y perjudicó su relación con los aliados.
El también conservador James Cartlidge reclamó un incremento del presupuesto militar y afirmó: “Las Malvinas son británicas. Punto final”. El legislador laborista Adam Jogee adoptó una postura similar al asegurar que la soberanía británica sobre el archipiélago no estaba en discusión.
Por su parte, la ministra de la Mujer e Igualdad, Bridget Phillipson, evitó responder directamente sobre la controversia durante una entrevista con la emisora LBC. Sin embargo, aseguró que el país está destinando a Defensa más recursos que en cualquier otro momento desde la Guerra Fría.
Polémica por un buque británico en Ushuaia
La controversia coincidió con las críticas de la oposición por el ingreso del buque británico VS Promise al puerto de Ushuaia. El canciller Pablo Quirno defendió la autorización y explicó que la embarcación fue contratada por un consorcio petrolero habilitado por el gobierno de Tierra del Fuego para operar en aguas argentinas.
Según detalló, el barco transporta petróleo extraído en la Cuenca Marina Austral y llegó desde Río Cullen, donde se carga el crudo producido en los yacimientos fueguinos operados por TotalEnergies y sus socios.
Quirno remarcó que las autoridades provinciales fiscalizan las operaciones, controlan los volúmenes y certifican el origen del petróleo destinado a la exportación.
Desde el entorno del gobernador Gustavo Melella, en cambio, cuestionaron públicamente la entrada de la embarcación. Argumentaron que una ley provincial prohíbe la permanencia, el amarre y el abastecimiento en puertos fueguinos de barcos que naveguen bajo bandera británica.
SUSCRIBITE a esta promo especial