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Avalancha migratoria: España despliega al Ejército

Al menos 15 personas murieron al intentar alcanzar el enclave de Ceuta desde Marruecos. Más de 1.500 arribos desbordaron los centros de acogida. Fuerte tensión

Por Redacción

La presión migratoria volvió a sacudir a Ceuta. Cientos de personas ingresaron ayer desde Marruecos al enclave español ubicado en el norte de África, mientras otras tantas permanecían concentradas en la frontera con la intención de cruzar. La magnitud de la llegada llevó al Gobierno de España a desplegar al Ejército para reforzar la seguridad y atender una crisis que las autoridades locales califican como una “emergencia humanitaria y social”.

Los nuevos ingresos se suman a los más de 1.500 migrantes que alcanzaron Ceuta por vía marítima durante los últimos días. Muchos atravesaron la frontera saltando la valla o nadando desde la costa marroquí, una travesía extremadamente peligrosa que ya dejó al menos 15 muertos cuyos cuerpos fueron recuperados en las aguas próximas al enclave, mientras continúan las tareas de búsqueda.

Ante la situación, el Ministerio del Interior anunció el envío de las Fuerzas Armadas para respaldar a la Guardia Civil en las tareas de control y vigilancia. El operativo incluye además el refuerzo con 70 agentes adicionales, que se suman a los 80 ya desplegados, junto con embarcaciones del Servicio Marítimo y equipos de buceadores para patrullar la costa.

Las imágenes difundidas desde Ceuta muestran a decenas de migrantes llegando exhaustos a las playas, muchos de ellos utilizando flotadores improvisados para cruzar el mar. Algunos celebraban haber alcanzado territorio español y agradecían a los agentes que los recibían, mientras otros gritaban consignas de alegría tras abandonar Marruecos. En la costa quedaron esparcidos flotadores, ropa y otros objetos utilizados durante la travesía.

La ciudad autónoma, de cerca de 20 kilómetros cuadrados, atraviesa una situación crítica. Su alcalde-presidente, Juan Vivas, advirtió que los centros de acogida están completamente saturados y que el ritmo de llegadas, cercano a las 200 personas diarias, hace imposible absorber nuevos ingresos sin apoyo extraordinario del Estado.

El Gobierno español confirmó además que trabaja con Marruecos para acelerar la devolución de quienes ingresaron de forma irregular. El presidente Pedro Sánchez anunció que viajará a Ceuta junto al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, para supervisar personalmente el operativo y coordinar la respuesta frente a la crisis.

El episodio representa el mayor ingreso masivo de migrantes desde mayo de 2021, cuando más de 10.000 personas cruzaron hacia Ceuta en apenas dos días, en medio de una grave crisis diplomática entre Madrid y Rabat. Entonces, Marruecos relajó los controles fronterizos después de que España acogiera para recibir tratamiento médico al líder del Frente Polisario, lo que provocó una fuerte reacción del reino marroquí.

Las relaciones bilaterales comenzaron a normalizarse en 2022, cuando el Gobierno español modificó su histórica postura sobre el Sáhara Occidental y respaldó el plan de autonomía propuesto por Marruecos para ese territorio. Desde entonces, ambos países reforzaron la cooperación migratoria, aunque episodios como el actual vuelven a poner a prueba ese entendimiento.

REPERCUSIÓN POLÍTICA

La crisis también generó repercusiones políticas dentro de la Unión Europea. Italia reclamó que España sea suspendida del espacio Schengen (de libre circulación por el continente), al considerar que su política migratoria incentiva la inmigración irregular y favorece a las redes de tráfico de personas. Madrid rechazó esas críticas y defendió la colaboración que mantiene con Rabat para combatir a las organizaciones criminales que operan en la frontera.

Ceuta y Melilla constituyen las únicas fronteras terrestres entre la Unión Europea y África, lo que convierte a ambos enclaves en puntos estratégicos para quienes buscan llegar al continente europeo. Aunque la principal ruta migratoria hacia España continúa siendo el archipiélago de Canarias, la nueva oleada de llegadas a Ceuta reavivó el debate sobre el control de las fronteras, la cooperación con Marruecos y la respuesta humanitaria ante un fenómeno que sigue cobrando vidas en el Mediterráneo.

Ciudadanos marroquíes llegan a la costa de Ceuta después de nadar alrededor de la valla fronteriza entre Marruecos y España / AFP
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