El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, elevó ayer el tono frente a las protestas que desde hace cinco semanas paralizan gran parte del país y denunció que sectores vinculados al “narcoterrorismo” están detrás de las acciones más violentas. En ese contexto, promulgó una ley que reglamenta los estados de excepción y le otorga el marco legal necesario para aplicar esa herramienta en caso de considerarlo necesario.
La nueva normativa representa un paso clave para el gobierno, ya que le permite declarar el estado de excepción ante situaciones que considere una amenaza para el orden público o la estabilidad institucional. Entre las facultades que habilita figuran el despliegue de las Fuerzas Armadas para apoyar tareas de seguridad interna, la restricción temporal de libertades de reunión y circulación, así como medidas especiales para recuperar el control de rutas y zonas bloqueadas.
Durante un acto en el Palacio de Gobierno, acompañado por ministros y los máximos jefes militares y policiales, Paz aseguró que hará cumplir la Constitución y lanzó una dura advertencia a quienes participan en los bloqueos. “A los violentos, a los narcoterroristas, sus días están contados”, afirmó.
Las protestas, impulsadas por obreros, campesinos, transportistas, maestros y mineros, mantienen cortadas decenas de rutas y afectan el abastecimiento de las principales ciudades. En La Paz y El Alto, los precios de productos básicos como carnes y verduras se duplicaron, mientras que la escasez de combustible y medicamentos genera preocupación entre la población.
El gobierno sostiene que grupos armados y organizaciones ligadas al narcotráfico se infiltraron en las movilizaciones. Además, acusa al expresidente Evo Morales de alentar la crisis con el objetivo de desestabilizar a la administración que puso fin a dos décadas de gobiernos socialistas en Bolivia.
Morales rechaza esas acusaciones y sostiene que las protestas reflejan una “rebelión” popular contra las políticas del actual mandatario, a quien acusa de estar alineado con Estados Unidos. Mientras tanto, crece el malestar ciudadano por el impacto económico de los bloqueos. Con banderas blancas, cientos de personas marcharon por las calles de La Paz para exigir la reapertura de las rutas y reclamar una solución urgente a una crisis que ya afecta la vida cotidiana de millones de bolivianos.
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