Brasil dio un paso clave para aprovechar sus enormes reservas de tierras raras, consideradas estratégicas para la economía mundial. El Senado aprobó un proyecto de ley que establece un marco para regular la exploración de estos minerales y otros recursos críticos, además de crear mecanismos de financiamiento e incentivos para procesarlos dentro del país.
La iniciativa, que ya había sido aprobada por la Cámara de Diputados en mayo, quedó ahora en manos del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien se espera que la promulgue. El objetivo es aprovechar el creciente interés internacional por los recursos brasileños y evitar que el país se limite a exportar materias primas sin procesarlas.
Brasil posee las segundas mayores reservas conocidas de tierras raras del mundo, solo detrás de China. Estos elementos son fundamentales para fabricar teléfonos celulares, vehículos eléctricos, paneles solares, motores de reacción y otros productos vinculados con la tecnología y la transición energética.
ALGUNAS CLAVES
La nueva legislación crea el Fondo de Garantía de la Actividad Mineral, que recibirá 2.000 millones de reales, unos 391 millones de dólares, para respaldar proyectos vinculados con minerales críticos y estratégicos. También contempla hasta 5.000 millones de reales, unos 978 millones de dólares, en créditos fiscales durante cinco años para impulsar su procesamiento y transformación dentro de Brasil.
Además, se creará un Consejo Nacional para la Industrialización de Minerales Críticos y Estratégicos, que identificará los proyectos prioritarios que podrán recibir apoyo estatal. La apuesta de Lula es desarrollar una cadena industrial local y generar mayor valor antes de exportar los recursos.
El interés extranjero ya es fuerte. Estados Unidos busca reducir su dependencia de China, que domina buena parte de las cadenas mundiales de suministro.
En abril, USA Rare Earth acordó pagar unos 2.800 millones de dólares por Serra Verde, el único productor comercial de tierras raras de Brasil, con una mina y una planta de procesamiento en Goiás.
Lula dijo que Brasil no quiere repetir la historia latinoamericana de exportar materias primas sin desarrollar industrias propias. Tras reunirse con Donald Trump en mayo, afirmó que el país quiere convertirse en “el gran ganador” de sus riquezas minerales.
La expansión de la minería, sin embargo, genera preocupación ambiental, especialmente por posibles proyectos cercanos a la Amazonia. El Observatorio del Clima cuestionó la flexibilización de las normas y reclamó garantías para las comunidades y territorios afectados.
Brasil también busca diversificar sus alianzas. Además de Estados Unidos, mantiene conversaciones con China, Alemania y Francia y firmó en febrero un memorando con India para profundizar la cooperación en minerales críticos y tierras raras.
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