Un buque portacontenedores surcoreano zarpó este sábado desde Busan rumbo a Europa en una navegación experimental por el Ártico, una ruta que Seúl busca convertir en una alternativa al canal de Suez frente a las interrupciones y el encarecimiento del transporte marítimo provocados por los conflictos en Medio Oriente.
El PanStar Acro, operado por la compañía PanStar Line Dot Com, partió del puerto de Busan con 837 TEU —la unidad utilizada para medir contenedores de 20 pies, equivalentes a 6,1 metros— a bordo. Transporta productos químicos, vehículos usados y componentes para automóviles.
El buque tiene previsto realizar escalas en Felixstowe, Reino Unido; Rotterdam, Países Bajos; y Gdansk, Polonia, antes de regresar a Corea del Sur.
El viaje demandará alrededor de 45 días y servirá para evaluar si la denominada Ruta del Mar del Norte puede convertirse en una alternativa técnica, ambiental y comercialmente viable para conectar Asia con Europa. El recorrido atravesará el estrecho de Bering y continuará hacia el oeste por aguas del Ártico, bordeando la costa septentrional de Rusia.
China también avanza sobre la ruta ártica
La experiencia surcoreana se produce después de que un portacontenedores chino, el Dubai Tower, emprendiera este mes un recorrido similar desde Ningbo hacia Europa.
Según el cronograma difundido por Sea Legend, propietaria del buque, está previsto que llegue el 7 de septiembre a Felixstowe y posteriormente realice escalas en Hamburgo, Alemania, y Gdynia, Polonia.
China lleva ventaja en la explotación comercial de las rutas del Ártico, en paralelo con una fuerte expansión de su industria naval y de sus operaciones en cerca de un centenar de puertos extranjeros.
El tránsito por esas aguas, de todos modos, no es completamente nuevo. Otras compañías realizaron viajes anteriormente y la naviera danesa Maersk concretó una navegación experimental por la zona en 2018.
Corea del Sur pretende que la actual prueba sea el primer paso para establecer un servicio regular por la ruta ártica a partir de 2030.
La principal ventaja del corredor es la reducción de las distancias. Según el Instituto Coreano de Política Económica Internacional, navegar por el Ártico puede recortar unos 7.000 kilómetros y alrededor de diez días respecto del trayecto habitual entre Asia y Europa a través del canal de Suez.
Otros estudios calculan que el ahorro puede ser aún mayor si la comparación se realiza con el recorrido por el cabo de Buena Esperanza, en el extremo sur de África. En ese caso, la distancia podría reducirse prácticamente a la mitad, mientras que frente a Suez el recorte se ubicaría entre el 30% y el 40%.
El interés por buscar nuevos corredores marítimos aumentó a partir de las dificultades para navegar por el mar Rojo. Los ataques de los rebeldes hutíes de Yemen contra buques comerciales obligaron a numerosas compañías a evitar esa vía y desviar sus barcos alrededor de África, con el consecuente incremento de tiempos y costos. A esa situación se sumaron las tensiones entre EE UU e Irán y las amenazas de los hutíes en el mar Rojo. Aunque algunas compañías comenzaron a retomar gradualmente el tránsito por Suez ante una mejora de las condiciones de seguridad, la inestabilidad mantiene activa la búsqueda de alternativas.
“Se convertirá sin duda en una alternativa a las rutas de Oriente Medio”, sostuvo el viceministro surcoreano de Océanos, Nam Jae-hon.
EL DESHIELO ABRE EL PASO, PERO ENCIENDE ALARMAS
La Ruta del Mar del Norte presenta, sin embargo, una limitación central: solamente puede utilizarse durante una parte del año, cuando el hielo se retira lo suficiente para permitir el paso de las embarcaciones.
Las condiciones meteorológicas también pueden alterar los cronogramas. El Gobierno surcoreano advirtió que incluso la presencia de tifones podría modificar los tiempos previstos para la actual expedición.
El cambio climático está facilitando la navegación por aguas que durante décadas permanecieron cubiertas de hielo buena parte del año. Esa misma transformación genera preocupación entre organizaciones ambientalistas, que advierten que un aumento del tránsito marítimo podría profundizar el deterioro de un ecosistema particularmente vulnerable al calentamiento global.
Por esas razones, grandes navieras occidentales como CMA CGM, MSC y Hapag-Lloyd se comprometieron a no utilizar la ruta.
RUSIA, OTRO FACTOR EN EL NUEVO CORREDOR
A las dificultades ambientales se suma el componente geopolítico. El recorrido pasa por aguas próximas a la costa rusa y requiere servicios de navegación y meteorología relacionados con Rusia.
Corea del Sur aseguró que realizó consultas con los países y organismos correspondientes para garantizar que la expedición no vulnere las sanciones occidentales impuestas a Moscú.
Para Seúl, la apuesta excede la búsqueda de una alternativa frente a Suez. El Gobierno pretende convertir a Busan, la segunda ciudad más grande del país, y a otros puertos del sur en centros marítimos internacionales y reforzar las conexiones comerciales entre Asia y Europa.
La prueba del PanStar Acro será así un primer examen para determinar si una ruta históricamente condicionada por el hielo puede transformarse, en los próximos años, en uno de los nuevos corredores del comercio mundial.
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