La cárcel de El Helicoide, uno de los centros de detención más cuestionados de Venezuela, quedó prácticamente vacía luego de que las autoridades trasladaran a los presos que permanecían allí alojados a distintas cárceles del país. La medida se concretó sin información oficial detallada sobre el destino de los reclusos, lo que provocó preocupación entre familiares y organismos de derechos humanos.
Ubicado en Caracas, El Helicoide tiene una historia singular. El edificio fue concebido en la década de 1950 como un moderno centro comercial de diseño futurista que prometía convertirse en una referencia arquitectónica de América Latina. Sin embargo, el proyecto nunca llegó a completarse y, con el paso de los años, terminó transformándose en sede de organismos de seguridad y posteriormente en una prisión.
Con el tiempo, el lugar adquirió notoriedad internacional por las denuncias de torturas, malos tratos y detenciones arbitrarias realizadas por organizaciones de derechos humanos, dirigentes opositores y ex detenidos. Para muchos venezolanos, El Helicoide se convirtió en un símbolo de la represión estatal.
Traslados sin información
Los movimientos de presos comenzaron a registrarse durante la jornada del miércoles. Familiares de los detenidos denunciaron que no fueron notificados previamente y que, en muchos casos, desconocían hacia qué establecimientos estaban siendo enviados sus allegados.
La situación generó escenas de angustia frente al penal. Decenas de personas se acercaron hasta las inmediaciones del edificio para intentar obtener información, pero se encontraron con un fuerte operativo de seguridad y escasas respuestas oficiales.
El Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) expresó su preocupación por la falta de transparencia del procedimiento y señaló que las autoridades no difundieron un listado oficial con los nombres de los detenidos trasladados ni con los lugares a los que fueron derivados. Según esa organización, en El Helicoide permanecían más de 70 presos.
Para los familiares, el principal temor es que muchos de los detenidos hayan sido enviados a cárceles ubicadas a cientos de kilómetros de Caracas, lo que dificultaría enormemente las visitas y el seguimiento de su situación judicial.
“El Helicoide quedó totalmente vacío”
Andreína Baduel, integrante del Comité por la Libertad de los Presos Políticos (Clippve), aseguró que el establecimiento quedó completamente desocupado.
“El Helicoide quedó totalmente vacío. No quedaron ni presos políticos ni detenidos por otras causas”, afirmó la activista, quien además es hija del general Raúl Baduel, ex ministro de Defensa de Hugo Chávez y fallecido en esa misma prisión en 2021.
Durante la noche del jueves, integrantes del comité realizaron una nueva vigilia frente al edificio. Se trató de una continuidad de las protestas que vienen desarrollando desde hace varios meses para reclamar la liberación de los presos políticos.
A través de las redes sociales, la organización insistió en que los detenidos no deberían permanecer encarcelados y cuestionó la incertidumbre que enfrentan sus familiares al desconocer las condiciones en las que fueron trasladados.
La defensa del oficialismo
Desde el oficialismo venezolano defendieron la decisión y minimizaron las críticas surgidas tras los traslados.
El diputado Jorge Arreaza, quien encabeza una comisión parlamentaria vinculada al seguimiento de medidas de amnistía, cuestionó a quienes denuncian la situación. A través de un mensaje publicado en la red social X sostuvo que durante años se impulsó una campaña para denunciar las condiciones del penal y que ahora resulta contradictorio cuestionar su cierre.
Según su planteo, el traslado de los detenidos era una consecuencia inevitable de la clausura del establecimiento y forma parte de un proceso de transformación del edificio.
Mientras tanto, en los alrededores del complejo la actividad era mínima. Un agente encargado de la custodia aseguró a periodistas que ya no quedaba ninguna persona alojada en el interior del lugar.
Un símbolo de la represión
La clausura de El Helicoide había sido anunciada meses atrás por las autoridades venezolanas. Sin embargo, para organizaciones de derechos humanos y ex presos políticos, el cierre de la prisión no representa necesariamente un cambio de fondo.
Renzo Prieto, ex diputado opositor que pasó más de cuatro años detenido en ese establecimiento, consideró que la desaparición de este centro de reclusión no tendrá impacto real si el Estado mantiene las mismas prácticas represivas denunciadas durante años.
Prieto recordó además las condiciones de hacinamiento que, según afirmó, existían dentro del penal. Relató que muchos detenidos debían dormir en escaleras o espacios reducidos y convivían con graves problemas de infraestructura e higiene.
Por esa razón, diversas organizaciones sostienen que el debate no debería centrarse únicamente en el cierre de El Helicoide, sino también en las condiciones de detención existentes en otros centros penitenciarios del país y en la situación de los presos políticos que continúan encarcelados en Venezuela.
Aunque las puertas de la prisión más emblemática del país parecen haberse cerrado definitivamente, la incertidumbre sobre el destino de sus detenidos y las denuncias sobre el sistema penitenciario venezolano continúan abiertas.
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