Los demócratas lucharon por mantener su enfoque en la economía y dejar atrás las disputas al interior del partido en Michigan, mientras que el presidente Donald Trump promovió sus proyectos de construcción en Washington y se refirió a sus adversarios como radicales peligrosos.
Los dos principales partidos del país cerraron campañas con mensajes contrapuestos mientras se disputan el control del Congreso y varias gubernaturas. El resultado podría reconfigurar los últimos dos años de Trump en la Casa Blanca y, por lo tanto, su nivel de autoridad.
En tanto, la Corte Suprema rechazó la solicitud del gobierno federal para apartar miles de boletas emitidas por vía postal en California, mientras el presidente planteaba la posibilidad de un fraude electoral en Alaska.
ESTADOS DE ÁNIMOS
En general, los demócratas expresaron un optimismo abrumador sobre las posibilidades de su partido en los comicios de este martes, mientras que Trump reconoció que las elecciones podrían no arrojar los mejores resultados para él o su partido. “Por alguna razón, el presidente en funciones no gana las elecciones de mitad de mandato, pero le dimos nuestro mejor esfuerzo”, dijo durante un discurso desde el estanque reflectante del Monumento a Lincoln.
El mandatario también tenía previsto participar en nueve mítines telefónicos con candidatos republicanos.
Los demócratas, por su parte, pasaron la víspera electoral impulsando su mensaje económico en lugares como Iowa, Ohio, Kansas y Texas —estados republicanos que se han convertido en un frente fundamental para los comicios de hoy, tomando en consideración la baja popularidad de Trump.
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