Wall Street cerró ayer con resultados mixtos, en una jornada marcada por la cautela de los inversores ante el inminente acuerdo entre Estados Unidos e Irán para poner fin a la guerra en Medio Oriente y la expectativa por la decisión de la Reserva Federal (Fed, banco central). El índice Dow Jones fue la nota positiva del día al avanzar 0,64% y alcanzar un nuevo récord de cierre en 52.001,64 puntos. En cambio, el tecnológico Nasdaq retrocedió 1,15%, mientras que el S&P 500 perdió 0,57%.
Los analistas atribuyeron el comportamiento dispar a una toma de ganancias en el sector tecnológico tras varias sesiones de fuertes subas. Además, persisten las dudas sobre los detalles del memorándum que Washington y Teherán firmarán el viernes en Suiza para abrir una nueva etapa de negociaciones. El acuerdo prevé la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz, clave para el comercio mundial de petróleo, pero los mercados mantienen reservas sobre el futuro del programa nuclear iraní y la posibilidad de que las conversaciones se compliquen en los próximos meses.
A la vez, los operadores esperan la reunión de la Fed, que concluirá hoy miércoles. El mercado da por descontado que las tasas de interés permanecerán sin cambios por cuarta vez consecutiva, entre 3,50% y 3,75%, aunque existe gran interés por conocer las señales que ofrecerá el nuevo presidente del organismo, Kevin Warsh.
En el plano corporativo, SpaceX continuó destacándose en su tercera jornada en Wall Street. Las acciones de la compañía de Elon Musk subieron 4,83%, hasta los 201,80 dólares, y durante parte de la sesión llegaron a superar la valoración bursátil de Amazon, consolidándose entre las empresas más valiosas del mundo.
Así, entre la incertidumbre geopolítica y las expectativas sobre la política monetaria estadounidense, los mercados optaron por la prudencia mientras esperan definiciones clave en las próximas horas.
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