La Fraternidad San Pío X desafió ayer al Vaticano al consagrar, sin autorización papal, a cuatro nuevos obispos durante una multitudinaria ceremonia celebrada en Écône, Suiza.
El gesto fue calificado por el papa León XIV como un “acto cismático”, ya que la Iglesia católica considera que solo el Pontífice puede autorizar este tipo de ordenaciones.
El conflicto enfrenta desde hace décadas a esta comunidad tradicionalista con Roma. Fundada en 1970, la Fraternidad rechaza buena parte de las reformas impulsadas por el Concilio Vaticano II y defiende una interpretación estricta de la doctrina y la liturgia católicas. Sus dirigentes sostienen que siguen siendo parte de la Iglesia y niegan estar protagonizando un cisma.
Antes de la ceremonia, León XIV les pidió que desistieran de la iniciativa. “Les suplico desde lo más hondo del corazón: ¡reconsideren su decisión!”, escribió en una carta, advirtiendo que las ordenaciones implicarían la excomunión y que los sacramentos administrados por esos obispos dejarían de ser reconocidos por la Iglesia.
Tras las consagraciones, el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, expresó el “profundo dolor” de la Santa Sede y manifestó su esperanza de que el diálogo pueda retomarse para encontrar una solución al conflicto.
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