El fundador de Evergrande, Xu Jiayin, uno de los empresarios más poderosos de China durante el auge inmobiliario, fue condenado ayer a cadena perpetua por fraude financiero y soborno, en el cierre judicial de la caída del que llegó a ser el mayor desarrollador inmobiliario del país. Un tribunal de Shenzhen también confiscó todos sus bienes y le retiró de por vida sus derechos políticos. La Justicia determinó que entre 2016 y 2021 Xu y Evergrande incurrieron en un “fraude financiero continuo y a gran escala” para inflar activos y ocultar pasivos, además de obtener el control de instituciones financieras mediante sobornos.
La sanción alcanzó también a la compañía, multada con más de 2.000 millones de dólares. Otros cinco altos ejecutivos fueron condenados a penas de entre seis y 18 años de prisión, mientras que otros 56 acusados recibieron penas de hasta un año y diez meses.
Xu, de 67 años y también conocido como Hui Ka Yan, llegó a ser uno de los hombres más ricos de China. Evergrande salió a bolsa en Hong Kong en 2009 y superó los 50.000 millones de dólares de valor de mercado, impulsada por décadas de urbanización y crecimiento económico.
El derrumbe comenzó en 2020, cuando Pekín impuso restricciones al endeudamiento de las inmobiliarias. Sin acceso fácil al crédito y con las ventas en descenso, Evergrande quedó atrapada en una montaña de deuda. Se declaró en quiebra en 2021 y, tres años después, un tribunal de Hong Kong ordenó su liquidación. Sus acciones fueron retiradas de la Bolsa en agosto del año pasado. La caída del gigante se convirtió en símbolo de una crisis que excede a una sola compañía.
El sector inmobiliario fue durante décadas uno de los motores del crecimiento chino, pero los problemas de Evergrande y otras empresas deterioraron la confianza de los consumidores y frenaron la compra de viviendas.
Beijing busca reactivar una economía cada vez más dependiente del consumo interno, pero mantiene su decisión de no rescatar al sector inmobiliario. China fijó para este año una meta de crecimiento de entre 4,5% y 5%, aunque el segundo trimestre quedó por debajo de ese rango, las ventas minoristas cayeron en julio y la inversión inmobiliaria se redujo una quinta parte hasta ese mes.
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