Una buena carcajada puede ser mucho más antigua de lo que imaginamos. Según un nuevo estudio, los seres humanos y los grandes simios llevan riéndose de forma muy parecida desde hace unos 15 millones de años, cuando ambos compartían un ancestro común. Para llegar a esa conclusión, un grupo de investigadores volvió a analizar antiguas grabaciones de gorilas, chimpancés, bonobos y orangutanes mientras recibían cosquillas. Luego comparó esas risas con las de cuatro niños pequeños jugando en sus casas. ¿El resultado? Aunque los sonidos no son idénticos, el ritmo de las carcajadas y los intervalos entre una y otra son sorprendentemente similares. Para los científicos, esa coincidencia revela que la risa es una forma de comunicación muy antigua, ligada al juego, la confianza y el bienestar. “Somos muy similares a otros grandes simios porque llevamos 15 millones de años riéndonos de una manera parecida”, explicó la primatóloga Chiara De Gregorio, autora del estudio. La investigación también recuerda que otros animales pueden emitir sonidos parecidos a una risa. Sin embargo, pocas especies presentan un patrón tan cercano al de los humanos. Al parecer, compartir una buena sesión de cosquillas viene de mucho antes de lo que pensábamos.
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