El primer ministro británico, Keir Starmer, anunció este lunes que dimitirá como líder del Partido Laborista y estableció un calendario para su salida del Gobierno.
Starmer, quien estuvo como primer ministro desde julio de 2024, seguirá ocupando el cargo hasta que se elija a su sucesor. “Un nuevo líder del Partido Laborista, y por ende del Reino Unido, asumirá el cargo en septiembre. Haré todo lo posible para garantizar una transición de poder ordenada. También brindaré a mi sucesor mi apoyo total e incondicional”, expresó.
Además, Starmer agradeció a sus amigos y compañeros por su compromiso, servicio y apoyo, a la vez que se mostró emocionado al indicar que ahora se centrará en ser “el mejor marido que pueda” para su esposa, a quien llamó “un pilar” a su lado y anheló: “Ser el mejor padre que pueda para mis hermosos hijos, que son mi orgullo y mi alegría”.
El anuncio de Starmer sucedió un día antes de que Reino Unido cumpla el décimo aniversario de su votación para abandonar la Unión Europea, una decisión que aún sacude la economía y la política del país.
Las especulaciones se intensificaron después de la contundente victoria de Andy Burnham en una elección parcial que le permitió ingresar a la Cámara de los Comunes. Su regreso al Parlamento lo coloca en condiciones de disputar el liderazgo laborista y muchos diputados lo ven como el dirigente con mayores posibilidades de recuperar el apoyo perdido por el partido. En su discurso de celebración dejó entrever sus ambiciones al afirmar: “Todo el mundo sabe que la política no está funcionando. Todo el mundo puede sentir que el país no está donde debería estar. Esta noche podría, solo podría, ser el punto de inflexión”.
El ministro de Comercio, Peter Kyle, confirmó que Starmer pasó el fin de semana en Chequers, la residencia campestre oficial de los primeros ministros, consultando a personas de su máxima confianza y “tomándose tiempo para reflexionar sobre las realidades políticas, los desafíos y las oportunidades” que enfrenta. Aunque calificó de “especulación” las versiones sobre una renuncia inminente, reconoció que mantuvo una conversación “sincera” con el jefe de Gobierno y admitió que éste habló con un amplio abanico de colaboradores.
La crisis responde a una combinación de factores. La economía continúa estancada, el crecimiento prometido no llegó, el costo de vida sigue golpeando a los hogares y el deterioro de los servicios públicos alimenta el descontento social. Al mismo tiempo, el Partido Laborista pierde votantes progresistas en favor del Partido Verde y enfrenta el avance del partido antiinmigración Reform UK, encabezado por Nigel Farage, que lidera de manera sostenida las encuestas nacionales.
En medio de la crisis, el presidente estadounidense, Donald Trump, dio prácticamente por hecha la salida del dirigente británico. En Truth Social escribió: “Keir Starmer dimitirá como primer ministro del Reino Unido”, y sostuvo que “fracasó estrepitosamente en dos temas muy importantes: la inmigración y la energía”. Además, reclamó que Reino Unido “¡abra el petróleo del Mar del Norte!” y cerró su mensaje con un irónico “¡Le deseo lo mejor!”.
Las declaraciones de Trump reflejan también el enfriamiento de la relación bilateral. Aunque ambos intentaron mantener una convivencia pragmática al inicio de sus mandatos, las diferencias quedaron expuestas durante la guerra con Irán, cuando Starmer evitó alinearse automáticamente con la estrategia de Washington y limitó inicialmente el uso de bases británicas para operaciones ofensivas. Desde entonces, la relación se mantiene correcta, pero distante.
Starmer es el sexto primer ministro británico en abandonar el poder en apenas diez años, una inestabilidad política inédita para el Reino Unido que abriría una nueva disputa por el liderazgo laborista y el rumbo del Gobierno.
SUSCRIBITE a esta promo especial