La intensa ola de calor que afecta a gran parte de Europa tiene como principal responsable a un fenómeno atmosférico conocido como “domo de calor”, una situación que los expertos consideran cada vez más frecuente debido al cambio climático.
Se trata de un sistema de alta presión que permanece casi inmóvil durante varios días y atrapa el aire caliente cerca de la superficie, impidiendo que se disipe.
El proceso comienza cuando una ondulación de la corriente en chorro (un río de viento de rápido desplazamiento a gran altitud) transporta aire cálido desde el norte de África hacia el continente europeo. Al descender, ese aire se comprime, aumenta su presión y eleva aún más la temperatura, generando condiciones propicias para una ola de calor persistente.
Climatólogos advierten que el calentamiento global está favoreciendo la formación de estos sistemas y haciendo que sean más intensos, prolongados y frecuentes.
Como consecuencia, países poco acostumbrados a temperaturas extremas enfrentan récords históricos, mayor presión sobre los servicios de salud y un aumento de los riesgos para la población.
Los especialistas recomiendan mantenerse hidratado, evitar la actividad física durante las horas de mayor temperatura, buscar lugares frescos y prestar especial atención al descanso nocturno, ya que la falta de enfriamiento del organismo incrementa el peligro para la salud.
SUSCRIBITE a esta promo especial