En una declaración que generó sorpresa en Washington y repercusión inmediata en Buenos Aires y Londres, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dejó abierta este lunes la posibilidad de que su administración revise el respaldo histórico a Gran Bretaña en el marco de la disputa por la soberanía de las islas Malvinas. La definición fue realizada en la Casa Blanca, al ser consultado por las versiones que anticipaban que el gobierno norteamericano analizaba utilizar su posición sobre el archipiélago como una herramienta de presión sobre el Reino Unido.
"Siempre reviso todas las posiciones. Esa es apenas una entre muchas", respondió Trump en el Salón Oval ante la pregunta de un periodista sobre si Washington podría modificar su postura respecto de Malvinas.
La declaración adquiere especial relevancia porque Estados Unidos mantiene desde hace décadas una posición de neutralidad frente al reclamo de soberanía argentino y británico, aunque reconoce la administración de facto del Reino Unido sobre las islas. Un eventual cambio de postura de Washington representaría un giro de enorme impacto diplomático y podría convertirse en un respaldo de peso para la Argentina en su reclamo histórico.
La posibilidad de una revisión por parte de Trump comenzó a tomar fuerza luego de que el diario británico The Telegraph revelara la semana pasada que funcionarios del Pentágono habían amenazado con modificar la posición estadounidense sobre las Malvinas si el gobierno del primer ministro Andy Burnham no incrementaba el gasto destinado a Defensa.
Según esa publicación, la posibilidad de cambiar la postura sobre las islas formaría parte de un conjunto de medidas que altos funcionarios del Pentágono analizan para presionar a los integrantes de la OTAN a elevar su inversión en defensa hasta el 5% de sus respectivos PBI, una meta impulsada por Trump.
La advertencia habría sido planteada como una de las alternativas disponibles para incentivar a los países aliados a asumir un mayor esfuerzo económico en materia militar. En ese contexto, las fuentes citadas por el medio británico remarcaron que las conversaciones eran sinceras y que "ninguna opción se descarta" para conseguir el reparto de gasto que pretende Washington.
La posición oficial de Estados Unidos sobre Malvinas
La posibilidad de que Trump modifique la postura norteamericana había generado interrogantes incluso antes de su declaración de este lunes.
El viernes pasado, después de la publicación de The Telegraph, un vocero del Departamento de Estado había buscado dejar en claro que la posición oficial de Washington respecto de las islas continuaba siendo de neutralidad.
"Reconocemos que existen reclamos de soberanía contrapuestos entre la Argentina y el Reino Unido", explicó el funcionario. Al mismo tiempo, señaló que Estados Unidos reconoce la administración de facto británica sobre las islas, aunque aclaró que Washington no adopta una postura respecto de los reclamos de soberanía de ninguna de las dos partes.
Esa definición es la que podría quedar bajo revisión a partir de las palabras de Trump.
Para la Argentina, un eventual cambio representaría una noticia de enorme trascendencia diplomática. Estados Unidos es una de las principales potencias mundiales y su eventual acercamiento al reclamo argentino modificaría el escenario internacional en torno a la disputa.
Para el Reino Unido, en cambio, significaría un fuerte revés en su relación con uno de sus principales aliados estratégicos.
Un antecedente que ya había generado tensión
La posibilidad de que Washington utilice su posición respecto de Malvinas como herramienta de presión sobre Londres no es completamente nueva.
En abril pasado, una filtración de un correo electrónico interno del Pentágono, difundida por la agencia británica Reuters, ya había generado una fuerte repercusión al revelar que entre las alternativas analizadas por funcionarios estadounidenses figuraba la posibilidad de suspender el apoyo del gobierno de Trump al Reino Unido en la disputa con la Argentina por las islas.
Según aquella información, el correo formaba parte de un documento en el que se analizaban diferentes opciones para sancionar a aliados de la OTAN que, según la administración Trump, no hubieran respaldado las operaciones estadounidenses durante la guerra contra Irán.
Entre las medidas consideradas aparecía la posibilidad de revisar el apoyo norteamericano a Londres en el conflicto diplomático con la Argentina por Malvinas.
La filtración provocó entonces un fuerte revuelo dentro y fuera de Estados Unidos, aunque posteriormente el secretario de Estado, Marco Rubio, buscó relativizar el alcance del documento.
Rubio calificó aquel material como "tan solo un correo electrónico" y cuestionó la importancia que se le había otorgado a su contenido.
"La gente se está exaltando demasiado por un correo electrónico. Era simplemente un correo electrónico con algunas ideas", sostuvo el jefe de la diplomacia estadounidense en declaraciones a The Telegraph, poco antes de la visita del rey Carlos III a Estados Unidos.
En aquella oportunidad, además, Rubio había minimizado las posibilidades de que la administración Trump adoptara una posición favorable a las reivindicaciones argentinas.
Ahora, varios meses después, la propia respuesta de Trump vuelve a colocar a las Malvinas en el centro de la relación entre Washington y Londres.
La frase pronunciada este lunes no implica, por sí misma, que Estados Unidos haya decidido abandonar su tradicional posición de neutralidad. Pero sí introduce una novedad política: el propio presidente norteamericano admitió públicamente que esa postura puede ser revisada.
Y en una disputa diplomática que Argentina mantiene con el Reino Unido desde hace décadas, la eventual modificación de la posición de Estados Unidos podría tener consecuencias de enorme alcance.
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