Estados Unidos incrementó el envío de agentes y recursos de inteligencia a Cuba en una nueva señal de endurecimiento de su política hacia la isla, según reveló ayer el medio Politico. La medida buscaría elevar la presión sobre el Gobierno de Miguel Díaz-Canel para impulsar reformas de fondo o propiciar un cambio político, mientras el país atraviesa una de las peores crisis económicas y sociales de su historia reciente.
De acuerdo con dos fuentes citadas bajo condición de anonimato, Washington reforzó en los últimos meses su capacidad de recopilación de información dentro de Cuba. Una de ellas describió el movimiento como un aumento de la presencia de la CIA, aunque ninguna precisó el alcance de la operación ni las agencias involucradas. El informe sostiene que este despliegue podría servir como paso previo a distintas estrategias, desde intensificar las acciones de inteligencia hasta preparar el terreno para medidas de mayor alcance. Sin embargo, las fuentes consultadas aclararon que no existen confirmaciones sobre planes concretos de una eventual intervención militar.
Las tensiones entre ambos países se remontan al triunfo de la Revolución Cubana en 1959 y nunca desaparecieron por completo. Durante décadas, Washington y La Habana desarrollaron operaciones de espionaje mutuas. La presencia estadounidense en la isla se redujo durante el primer mandato de Donald Trump, cuando gran parte del personal diplomático fue retirado tras los incidentes asociados al llamado “Síndrome de La Habana”.
El nuevo reporte aparece en medio de una escalada de presión de la Casa Blanca, que incluye sanciones económicas, restricciones a empresas extranjeras que operan en Cuba y un bloqueo al suministro de petróleo que agravó la ya delicada situación energética del país. En los últimos días, la isla sufrió dos apagones nacionales en menos de 24 horas, reflejo de una infraestructura al límite.
La presión también se manifestó en otros frentes. En mayo, el director de la CIA, John Ratcliffe, visitó Cuba para transmitir un mensaje de cambio. Poco después, el Departamento de Justicia presentó cargos contra el expresidente Raúl Castro. Ese mismo mes, registros de FlightRadar24 mostraron al menos 25 vuelos militares estadounidenses cerca de la isla con fines de inteligencia.
Desde la Administración Trump, el secretario de Estado, Marco Rubio, ha insistido en calificar al Gobierno cubano como una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, consolidando una estrategia de creciente confrontación política, económica y de inteligencia.
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