Estados Unidos y China publicaron listas recíprocas de productos por US$ 30.000 millones cada una que tendrán reducciones arancelarias, en un acuerdo destinado a reactivar el comercio bilateral y moderar las tensiones entre ambas potencias. El anuncio se produjo días después de la reunión que mantuvieron los presidentes Donald Trump y Xi Jinping en Washington, durante la primera visita de Estado del mandatario chino a EE UU desde 2015.
El entendimiento, denominado “30 por 30”, incluye 1.619 productos estadounidenses que ingresan a China y 77 categorías de bienes chinos destinados al mercado norteamericano. Más del 90% de los artículos quedará sujeto a los aranceles de nación más favorecida, las tasas estándar previstas por la Organización Mundial del Comercio (OMC), que suelen ser de un solo dígito y reemplazan, en la práctica, los gravámenes específicos por país.
La lista china comprende productos agrícolas estadounidenses, como maíz, trigo, carne congelada y mariscos, además de carbón, madera y sus derivados. También incorpora cosméticos, productos para el cabello, artículos de cuidado personal, fórmulas infantiles y dispositivos médicos.
En materia energética, Beijing se comprometió a importar al menos 10 millones de toneladas de carbón estadounidense en cada uno de los años 2027 y 2028. Sin embargo, la soja quedó excluida, una decisión que afecta a los productores norteamericanos, perjudicados por la disputa comercial.
Por su parte, la nómina de Washington se concentra en bienes de consumo chinos. Incluye fuegos artificiales, vajillas, utensilios y accesorios de cocina, electrodomésticos, cortinas, afeitadoras eléctricas y pelotas inflables. También contempla juguetes, como muñecas y rompecabezas, adornos navideños de vidrio y madera y balones de fútbol. La reducción de los gravámenes facilitaría el ingreso de estos artículos a EE UU y podría ampliar la oferta y moderar los precios para los consumidores.
El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, afirmó que el acuerdo mejorará el acceso al mercado chino para cerca del 30% de las exportaciones de su país y beneficiará a agricultores, fabricantes y trabajadores.
Beijing, en tanto, consideró que el entendimiento contribuirá a estabilizar las relaciones económicas y fortalecer la cooperación agrícola. Ambos gobiernos podrán revisar las listas, aunque los cambios no serían más frecuentes que una vez al año.
El pacto deja fuera sectores estratégicos, como los semiconductores, los vehículos eléctricos y las baterías, centrales en la competencia tecnológica entre ambas potencias.
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