La reelección de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil y la fuerte devaluación del real encendieron señales de alerta en la economía argentina. El nuevo escenario amenaza con afectar la competitividad de las exportaciones hacia su principal socio comercial, aunque también podría beneficiar a las actividades que dependen de productos, maquinaria e insumos brasileños.
El resultado electoral provocó una reacción inmediata en los mercados. La Bolsa de San Pablo se desplomó un 13,9% en la primera jornada posterior al balotaje, mientras que el dólar avanzó un 8,8% frente al real, hasta alcanzar los 5,42 reales.
La depreciación de la moneda brasileña encarece los productos argentinos para los compradores del país vecino y vuelve más competitivos los bienes y servicios de Brasil.
El impacto podría ser considerable. Brasil concentra el 12,7% de las exportaciones argentinas, el 21,4% de las importaciones y recibe el 30,9% de las manufacturas industriales que el país vende al exterior.
Según la consultora Analytica, una depreciación adicional del real de entre el 10% y el 15% respecto de los niveles previos al balotaje podría provocar una caída de las exportaciones argentinas de entre 470 y 1.040 millones de dólares.
Automotrices, turismo y lácteos, los más amenazados
La industria automotriz aparece como una de las principales perjudicadas. Según Abeceb, se estima que durante 2026 el 70% de los vehículos fabricados en la Argentina tendrá como destino la exportación y que, de ese volumen, el 62% se dirigirá a Brasil.
Las ventas de automóviles argentinos en ese mercado ya retrocedieron un 25% entre enero y septiembre, en medio de la competencia de los modelos chinos y los incentivos brasileños a la producción nacional.
La situación también amenaza a las autopartistas, especialmente a las pequeñas y medianas empresas que dependen de los pedidos de las terminales.
El turismo constituye otro sector vulnerable. Con un real más barato, viajar a Brasil resulta relativamente más económico para los argentinos, mientras que los destinos nacionales se encarecen para los visitantes brasileños.
El fenómeno podría sentirse especialmente durante el verano de 2027, cuando la Costa Atlántica argentina competirá con las playas brasileñas. Brasil concentró el 30% de los viajes de argentinos al exterior durante 2026, según Analytica.
La industria láctea completa el grupo de actividades más expuestas. Brasil absorbe el 50,2% de las exportaciones argentinas del sector, que entre enero y septiembre alcanzaron los 567 millones de dólares.
Una moneda brasileña más débil podría obligar a las empresas a conceder descuentos o renegociar contratos, con consecuencias para industrias, tambos, cooperativas y transportistas. El trigo también podría enfrentar dificultades para sostener sus ventas.
Importadores, construcción e industrias, entre los beneficiados
Mientras algunas actividades enfrentan riesgos, otras podrían aprovechar la depreciación del real para reducir costos.
Entre los potenciales ganadores aparecen los importadores de automóviles, concesionarios y distribuidores de autopartes. Durante los primeros nueve meses del año, la Argentina importó desde Brasil vehículos por más de 2.600 millones de dólares.
Si la devaluación se traslada a los precios de exportación brasileños, estos productos podrían ingresar en condiciones más favorables, aunque también aumentarían la competencia sobre la fabricación nacional.
La construcción y la infraestructura constituyen otro sector con posibilidades de beneficiarse. Entre enero y septiembre, las importaciones argentinas de maquinaria, bienes de capital, piezas y accesorios brasileños superaron los 4.000 millones de dólares.
Una reducción de esos costos podría favorecer a constructoras, desarrolladores inmobiliarios y empresas que necesitan renovar equipamiento.
También podrían obtener ventajas las industrias del plástico, químicas y metalmecánicas que utilizan materias primas y componentes brasileños. Para estas compañías, menores costos de abastecimiento podrían traducirse en mejores márgenes de rentabilidad o mayor competitividad.
La oportunidad de Vaca Muerta
Los especialistas advierten que el impacto definitivo dependerá de las decisiones económicas del nuevo gobierno brasileño.
Jorge Vasconcelos, economista del Ieral de Fundación Mediterránea, sostuvo que la reacción negativa de los mercados también responde a los desequilibrios fiscales de Brasil, cuyo déficit financiero alcanzó el 9,5% del PBI en los doce meses hasta agosto.
“Si no hay anuncios y se sospecha que Lula 4 será más de lo mismo, el real seguirá devaluado”, advirtió.
Por su parte, Marcela Cristini, de FIEL, señaló que el intercambio automotriz representa uno de los principales desafíos para el Mercosur, especialmente por el avance de China en la industria regional.
En contrapartida, destacó las oportunidades que mantiene la Argentina para exportar gas de Vaca Muerta a Brasil, ante las dificultades de Bolivia para sostener su abastecimiento.
Así, el nuevo escenario brasileño plantea un panorama de ganadores y perdedores. Mientras los exportadores deberán enfrentar una mayor competencia, las actividades dependientes de insumos importados podrían encontrar oportunidades. La evolución del real y las decisiones económicas de Lula serán determinantes para definir el impacto sobre la producción y el empleo argentinos.
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