La actual crisis en Paraguay reavivó el recuerdo de junio de 2012, cuando el Congreso de ese país destituyó al entonces presidente Fernando Lugo mediante un juicio político que se resolvió en menos de 48 horas.
En aquella oportunidad, Diputados aprobó la acusación por 76 votos sobre 80 y el Senado concretó la destitución por 39 votos contra cuatro. Lugo fue reemplazado por su vicepresidente, Federico Franco.
La rapidez del procedimiento generó cuestionamientos internacionales y derivó en la suspensión temporal de Paraguay del Mercosur.
Catorce años después, el país vuelve a enfrentar una crisis institucional con el Congreso como protagonista. Esta vez, el conflicto combina denuncias por presuntos conflictos de intereses, un sistema financiero bajo presión y una creciente desconfianza ciudadana.
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