Francia se prepara para afrontar desde mañana martes una nueva e intensa ola de calor, con temperaturas que podrían alcanzar los 40 grados, un escenario que amenaza con agravar unos incendios forestales ya fuera de control. Mientras tanto, España enfrenta el mayor incendio de su historia reciente, con cerca de 77.000 hectáreas arrasadas, en una crisis que mantiene en vilo a ambos países y ha obligado a evacuar a unas 325.000 personas.
Las autoridades francesas temen que el aumento de las temperaturas complique aún más las tareas de extinción. En los alrededores de Burdeos, los bomberos luchan contra un fenómeno extremo conocido como “tormenta de fuego”, que convierte el incendio en prácticamente imposible de controlar. Las llamas avanzan a apenas 15 kilómetros de la ciudad, uno de los principales centros urbanos y económicos del suroeste del país.
La crisis mantiene en vilo a ambos países y obligó a evacuar a unas 325.000 personas
Según explicó Éric Brocardi, portavoz de la Federación Nacional de Bomberos, el intenso calor generado por el incendio provoca la combustión espontánea de la vegetación y favorece la formación de relámpagos dentro del propio frente de fuego, que reavivan constantemente las llamas. El resultado es un incendio de comportamiento impredecible y extremadamente peligroso.
PANORAMA DEVASTADOR
Las imágenes llegadas desde Le Porge, entre Burdeos y el exclusivo balneario de Cap Ferret, muestran un panorama devastador: viviendas reducidas a escombros, autos calcinados y barrios enteros convertidos en cenizas. “No queda nada. Todo ha ardido”, resumió un vecino al regresar a la localidad.
En total, miles de bomberos, apoyados por 1.500 militares y 1.200 policías, combaten simultáneamente entre 30 y 40 incendios activos en distintas regiones francesas, incluidas Las Landas, el Var y la isla de Córcega. Solo este año, el fuego ya ha consumido unas 115.000 hectáreas en Francia.
Del otro lado de los Pirineos, España atraviesa una situación igualmente dramática. Varios incendios en la Comunidad de Madrid y provincias vecinas amenazan con unirse en un gigantesco frente alrededor de la capital, obligando a evacuar a unas 60.000 personas.
El foco más devastador se encuentra en la provincia de Ávila, donde las llamas ya arrasaron cerca de 50.000 hectáreas. La ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, afirmó que se trata del “mayor incendio forestal de la historia reciente” del país. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, advirtió que todavía quedan “horas complejas” y anunció visitas a las zonas más afectadas.
EL REY, CON LOS EVACUADOS
Los reyes Felipe VI y Letizia recorrieron un polideportivo de Villamanta convertido en refugio para cientos de evacuados. El monarca lamentó la pérdida de “un patrimonio natural incalculable”, mientras la reina puso el foco en la incertidumbre de quienes debieron abandonar sus hogares sin saber cuándo podrán regresar.
Entre ellos está Helena, de 45 años, que contó que salió de su casa con lo indispensable creyendo que volvería al día siguiente. “Estamos agotadas y solo queremos regresar”, relató. También Juan Manuel Moreno, de 71 años, recordó que ya había sufrido las inundaciones de 2023 y la histórica nevada Filomena de 2021. Ahora, el fuego volvió a expulsarlo de su vivienda. “Estamos acumulando demasiados problemas”, lamentó, al tiempo que reclamó una mejor gestión y limpieza de los montes.
Los expertos coinciden en que la prolongada sequía y las sucesivas olas de calor registradas desde junio han dejado los bosques europeos extremadamente secos y vulnerables.
Un reciente estudio del grupo World Weather Attribution concluyó que el cambio climático, impulsado principalmente por las emisiones derivadas del uso de combustibles fósiles, está intensificando estos episodios extremos y aumentando tanto la frecuencia como la virulencia de los grandes incendios forestales que golpean al continente.
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