El cerebro femenino tendría una capacidad mayor para adaptarse y reorganizarse, según un nuevo estudio que encontró diferencias entre machos y hembras al despertar de una anestesia con ketamina. La investigación sugiere que esa mayor “plasticidad” podría estar relacionada con una evolución marcada por la necesidad de responder a desafíos sociales, emocionales y de supervivencia. El trabajo fue realizado por científicos del Instituto de Ciencia y Tecnología de Austria (ISTA) junto con el Instituto Allen de Seattle, y reveló por primera vez un papel clave de unas células especiales del cerebro llamadas microglía. Estas células funcionan como una especie de equipo de mantenimiento: vigilan el entorno cerebral y ayudan a modificar las conexiones entre neuronas. Durante los experimentos con ratones, los investigadores observaron que, tras la anestesia, la microglía de las hembras comenzaba a establecer contactos más duraderos con las neuronas, impulsando una reorganización de las conexiones cerebrales. Ese proceso no apareció de la misma manera en los machos. La ketamina, además de utilizarse como anestésico, modifica la comunicación entre las neuronas y afecta procesos como la percepción del dolor y la formación de recuerdos. Por eso, los científicos consideran que entender cómo responde cada organismo puede ayudar a desarrollar tratamientos más precisos. Los resultados, publicados en la revista Science Advances, abren una nueva mirada sobre las diferencias entre cerebros femeninos y masculinos y plantean la importancia de tener en cuenta el sexo biológico al estudiar los efectos de los medicamentos. Más que una cuestión de superioridad, los investigadores destacan distintas formas de adaptación y funcionamiento cerebral.
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