Los croissants son uno de los grandes símbolos de la pastelería francesa: dorados, crujientes y asociados desde hace siglos con desayunos elegantes y cafeterías con encanto. Pero una panadería de Tailandia decidió darle un giro inesperado a este clásico y creó una versión que nadie puede ignorar. En la ciudad de Pattaya, la pastelería Saiwan Bakehous lanzó sus famosos “croissants peludos”, una creación que rápidamente se convirtió en un fenómeno viral. La idea surgió de su dueño, Arthit Chomsawat, quien se inspiró en otro de sus postres llamativos, conocido como “pastel peludo”. El secreto de esta particular receta está en la cobertura: un alga negra llamada fat choy, muy utilizada en la cocina asiática, que por su apariencia recuerda a pequeños pelos. Esa característica fue precisamente la que desató una ola de comentarios en redes sociales, donde los usuarios quedaron divididos entre la sorpresa, la risa y el rechazo. Mientras algunos consideran que el aspecto del croissant es demasiado provocador o incluso de mal gusto, otros celebran la creatividad de la panadería y la capacidad de transformar un producto tradicional en algo completamente diferente. La polémica, lejos de perjudicar al negocio, tuvo el efecto contrario. Después de que el medio francés Prisme difundiera la creación, los croissants peludos comenzaron a atraer la atención de curiosos, turistas y clientes dispuestos a probar una combinación tan extraña como llamativa. Como suele ocurrir con las ideas más controvertidas, la discusión terminó siendo la mejor publicidad. Entre críticas y elogios, este peculiar croissant logró algo que muchos productos buscan durante años: convertirse en tema de conversación mucho más allá de su lugar de origen.
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