Hace 66 millones de años, un gigantesco meteorito cambió para siempre la historia de la Tierra al provocar la desaparición de los dinosaurios. Ahora, un nuevo estudio reveló un dato sorprendente: esa roca espacial pertenecía a una clase extremadamente rara, muy distinta de los meteoritos que suelen encontrarse. La investigación, publicada en la revista Science Advances, analizó restos conservados desde el momento del impacto y concluyó que el objeto era una condrita carbonácea de tipo CO, un tipo de meteorito que representa una pequeña fracción de los ya escasos ejemplares de esta familia. Los científicos llegaron a esta conclusión al estudiar diminutas huellas químicas presentes en una fina capa de arcilla distribuida por distintas partes del planeta. Según los investigadores, esta roca contenía menos elementos como carbono, agua y azufre que otros meteoritos conocidos. El hallazgo no cambia la explicación sobre la extinción de los dinosaurios, que acabó con cerca del 75% de las especies de la época, pero sí ayuda a entender mejor cómo ocurrió aquel impacto que transformó para siempre la vida en nuestro planeta.
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