Los líderes del G7 acordaron ayer intensificar la presión sobre Rusia para intentar poner fin a la guerra en Ucrania, en una cumbre celebrada en Francia, que contó con la participación del presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, y con un renovado compromiso de Donald Trump para buscar una salida al conflicto.
Tras el reciente acuerdo impulsado por Washington para poner fin a la guerra entre EE UU e Irán, Trump aseguró que ahora está dispuesto a dedicar esfuerzos para avanzar hacia la paz en Ucrania. “Haré todo lo que pueda”, afirmó el mandatario estadounidense, al señalar que no quiere seguir viendo morir a miles de jóvenes cada mes en el frente de batalla.
Durante la reunión en Évian, Zelenski mostró a los líderes imágenes de los daños causados por un reciente ataque ruso contra una histórica catedral de Kiev, en un intento por reforzar los pedidos de apoyo occidental.
Los países del G7 -Alemania, Canadá, EE UU, Francia, Italia, Japón y Reino Unido- coincidieron en la necesidad de aumentar la presión económica sobre Moscú.
Según fuentes diplomáticas francesas, el objetivo es ampliar las sanciones contra el sector energético ruso, especialmente sobre las exportaciones de petróleo y gas, que siguen siendo la principal fuente de financiamiento de la guerra. En esa línea, el premier británico, Keir Starmer, y su par canadiense, Mark Carney, anunciaron nuevas medidas contra la denominada “flota fantasma”, utilizada por Rusia para transportar crudo evitando las restricciones occidentales. El canciller alemán, Friedrich Merz, se mostró optimista respecto a la posibilidad de que Europa y EE UU actúen de manera coordinada para poner fin al conflicto. Según dijo, percibió a Trump “receptivo y dispuesto a cooperar”. Como gesto de acercamiento, incluso le regaló una camiseta de la selección alemana de fútbol con el apellido del mandatario y el número 47, en referencia a su condición de 47º presidente de EE UU.
Trump mantuvo además una reunión privada de unos 20 minutos con Zelenski, la primera desde finales del año pasado. Según participantes del encuentro, el presidente estadounidense elogió el desempeño de las fuerzas ucranianas y reconoció que la iniciativa militar en el terreno favorece actualmente a Kiev.
Los líderes del G7 también reafirmaron su apoyo a Ucrania mediante el suministro de sistemas de defensa antiaérea y otros recursos militares. Reino Unido anunció, además, que proporcionará uranio enriquecido para las centrales nucleares ucranianas.
Aunque el acuerdo entre Washington y Teherán ocupó gran parte de las conversaciones de la cumbre, la guerra en Ucrania volvió a ser eje de la agenda internacional, con un mensaje común: aumentar la presión sobre el Kremlin para forzar una negociación que permita poner fin a más de cuatro años de conflicto.
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