Con millones de estadounidenses votando para definir el control del Congreso, Donald Trump anunció que Estados Unidos dejará de proporcionar unos 4.000 millones de dólares anuales en ayuda a Israel desde 2027. El presidente aseguró que lo acordó con Benjamin Netanyahu, aunque no explicó cómo instrumentará el corte de una asistencia contemplada en un entendimiento vigente hasta 2028.
La declaración introdujo un giro en uno de los asuntos más sensibles de la campaña: el respaldo económico y militar a Israel, en medio del malestar por la guerra en Oriente Medio y sus consecuencias sobre el costo de vida. También sacudió el escenario político israelí, donde la oposición reclamó reemplazar a Netanyahu después de unas elecciones que dejaron un Parlamento sin mayorías.
Durante una entrevista telefónica con el programa “Fox and Friends”, Trump sostuvo que los aportes se interrumpirán al finalizar el año. Aclaró, sin embargo, que Israel podrá seguir comprando armamento estadounidense y que Washington lo ayudaría si fuera necesario, por tratarse de “un gran aliado”.
El anuncio no equivale todavía a un corte efectivo. La asistencia requiere autorización del Congreso y el mandatario no precisó qué partidas alcanzaría la medida ni cómo resolvería los compromisos pendientes.
UN MENSAJE CON PESO ELECTORAL
Trump presentó la decisión como el resultado de conversaciones iniciadas tiempo atrás con Netanyahu. Según su relato, fue el primer ministro quien propuso abandonar la ayuda, al considerar que Israel se había convertido en un país económicamente exitoso.
Pero el presidente también reconoció el costo político de mantener esos desembolsos. Afirmó que los demócratas utilizan el financiamiento como argumento contra los republicanos y mencionó especialmente a Abdul El-Sayed, candidato al Senado por Michigan y crítico del respaldo estadounidense a Israel.
“La izquierda usa el pago de 4.000 millones de dólares —que todo el mundo conoce, no es ningún secreto— como una señal de injusticia”, sostuvo. Para Trump, esa asistencia ofrece un blanco demasiado fácil a sus adversarios.
Los cuestionamientos al vínculo con Israel también atraviesan a la derecha. Comentaristas como Tucker Carlson, que respaldaron a Trump, han puesto en discusión sus costos y beneficios para Washington.
El debate toca, además, una promesa central del mandatario: “Estados Unidos primero”, la consigna con la que propuso concentrar recursos en el bienestar interno y evitar gastos en guerras lejanas. La ofensiva contra Irán y el encarecimiento de los combustibles colocaron esa posición bajo presión.
Un sondeo del Chicago Council on Global Affairs citado en la cobertura del anuncio mostró que el 21% de los estadounidenses favorecía reducir la ayuda militar a Israel y otro 35% apoyaba terminarla por completo.
REPERCUSIONES EN EL PETRÓLEO
Los comentarios tuvieron eco en los mercados. El crudo Brent cayó más de un 3%, hasta alrededor de 101 dólares por barril, su menor nivel en más de tres semanas. Los operadores interpretaron el anuncio como una posible señal de que el conflicto con Irán podría encaminarse hacia una salida sin una nueva escalada.
El descenso se sumó a la baja registrada después de que Trump dijera a NBC News que no planeaba atacar a Irán tras las elecciones legislativas.
El precio de la energía se volvió un frente sensible para la Casa Blanca. La guerra y el cierre del estrecho de Ormuz impulsaron los combustibles y trasladaron presión a alimentos y otros suministros, en una elección marcada por la preocupación por el costo de vida.
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