La búsqueda de Lucas Gámez, el nene argentino de ocho años atrapado tras los terremotos que sacudieron Venezuela, sumó en las últimas horas indicios que renovaron la esperanza de su familia. Según contó su padre, Marcos Gámez, los equipos de rescate detectaron calor corporal a unos diez metros de profundidad en el edificio derrumbado y los sensores indicarían que podría tratarse de un niño. A ese dato se suma otro alentador: en la misma zona fue localizada la señal del celular de Lucas, lo que reforzó la hipótesis de que permanece bajo los escombros. Brigadas de distintos países participan del operativo, entre ellas rescatistas argentinos, que se incorporaron tras conocer que el pequeño nació en Buenos Aires.
Las tareas avanzan con mucha dificultad debido a la profundidad, la humedad y la inestabilidad de la estructura, además de las lluvias que obligaron a suspender momentáneamente los trabajos. Mientras tanto, sus padres mantienen intacta la esperanza.
SUSCRIBITE a esta promo especial