Los precios del petróleo volvieron a dispararse ayer ante la nueva escalada de las hostilidades en Medio Oriente y las renovadas dudas sobre la navegación por el estrecho de Ormuz, una vía clave para el transporte mundial de crudo.
El barril de WTI para entrega en octubre subió 5,20%, hasta los 90,22 dólares, y volvió a superar los 90 dólares por primera vez desde finales de julio. El Brent del mar del Norte, referencia europea, avanzó 4,60%, hasta 94,65 dólares.
La tensión creció después de que dos petroleros fueran alcanzados por proyectiles de origen desconocido cuando salían de Ormuz. El episodio hizo retroceder las expectativas de una pronta reapertura del estrecho, mientras los mercados siguen reaccionando prácticamente a cada novedad vinculada con la zona.
El impacto también se sintió con fuerza en Europa. El contrato de futuros del gas TTF neerlandés, referencia para el continente, trepó 6,20%, hasta 74,14 euros por megavatio hora, su valor más elevado desde enero de 2023. Las reservas europeas se encuentran bajas para esta época del año, lo que aumenta la necesidad de reponerlas antes de la llegada del invierno boreal.
El salto de la energía también golpeó a Wall Street. El Dow Jones cayó 0,79%, el Nasdaq perdió 1,03% y el S&P 500 retrocedió 0,71%, afectados por el temor a que el encarecimiento del petróleo vuelva a presionar sobre la inflación.
Además, el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a diez años rondó el 4,79%, su nivel más alto desde enero de 2025. El mercado teme que una inflación más persistente obligue a la Reserva Federal a demorar una eventual baja de las tasas de interés.
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