Seis años después de abandonar el Reino Unido y romper con la vida oficial de la monarquía, el príncipe Harry y Meghan Markle preparan su regreso al país junto a sus dos hijos, Archie, de 7 años, y Lilibet, de 5. La familia planea instalarse allí a partir de este otoño boreal, aunque no retomará sus funciones como miembros activos de la familia real.
Según fuentes cercanas a los duques de Sussex, los niños ya fueron matriculados en un colegio británico y comenzarán las clases en septiembre. La pareja habría elegido una residencia privada en las afueras de Londres, no perteneciente a la Corona. Entre las zonas mencionadas figuran Northampton, donde se encuentra Althorp, la finca de la familia Spencer, y los Cotswolds, una región muy frecuentada por celebridades.
Harry y Meghan mantendrán, sin embargo, su mansión de Montecito, California, y su propiedad vacacional en Portugal. Meghan continuará al frente de su empresa As Ever, dedicada a productos como mermeladas, velas y té, mientras Harry podrá dedicar más tiempo a sus organizaciones benéficas británicas y a los preparativos de los Invictus Games de 2027, que se celebrarán en Birmingham.
El regreso no implica, al menos por ahora, una vuelta a la monarquía. La pareja renunció a sus deberes reales en 2020 y se instaló en Estados Unidos, donde firmó lucrativos acuerdos con Netflix y Spotify. Desde entonces, ambos han construido una vida pública y empresarial alejada de Buckingham.
El anuncio reabre, inevitablemente, las heridas de aquella ruptura. Harry y Meghan denunciaron en entrevistas y en las memorias del príncipe, “En la sombra”, las presiones de la vida real, el trato recibido por Meghan y problemas relacionados con su salud mental. También acusaron a un miembro de la familia de haber expresado comentarios racistas durante el embarazo de su primer hijo.
La relación con el príncipe Guillermo, heredero al trono, continúa especialmente deteriorada. En cambio, Harry parece decidido a acercarse a su padre, el rey Carlos III, de 77 años, que fue informado de los planes el domingo y que está en tratamiento por cáncer. En julio, Carlos y Camila recibieron a Harry, Meghan y sus hijos en su residencia de campo Highgrove, en el primer encuentro familiar de ese tipo en cuatro años. Para Archie y Lilibet fue también la primera visita a su abuelo desde 2022.
Pero el regreso plantea un problema delicado: la seguridad. Harry perdió en 2025 una batalla judicial para obtener protección policial financiada por el Estado y ha sostenido que no se siente seguro llevando a su familia al Reino Unido. Ese conflicto podría complicar la nueva etapa.
También está por verse cómo reaccionará el público. Harry y Meghan mantienen una imagen negativa en buena parte del país.
Una encuesta reciente de YouGov mostró que solo el 33% de los británicos tiene una opinión favorable del príncipe y apenas el 22% de Meghan.
Más allá de las polémicas, el regreso parece responder a una razón íntima. Según expertos en la realeza, Harry y Meghan quieren que sus hijos crezcan en el Reino Unido. Y, de paso, el príncipe podría tener una nueva oportunidad para intentar la reconciliación familiar que reclama desde hace años.
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