En medio de la destrucción que dejaron los dos terremotos que sacudieron el norte de Venezuela el 24 de junio, una historia de solidaridad se abrió paso entre los escombros. Pedro Cordido, uno de los sobrevivientes del derrumbe de un edificio de 12 pisos en el estado La Guaira, asegura que volvió a nacer gracias a la intervención de un grupo de rescatistas voluntarios liderados por Erick Roa.
Cordido permaneció cerca de 30 horas atrapado entre bloques de hormigón, inmovilizado y sin luz. Durante el colapso perdió de vista a su hijo de crianza, Hernando, y a la esposa de este, quienes fueron arrastrados por la estructura mientras se desplomaba.
Sin posibilidad de moverse y con el aire cada vez más escaso, el sobreviviente creyó que no saldría con vida. Sin embargo, en medio del silencio escuchó una voz que le devolvió la esperanza.
Roa, de 50 años y exenfermero militar, había llegado a La Guaira junto a otros voluntarios tras conocer la magnitud de la tragedia. Una mujer les advirtió que había escuchado gritos provenientes de los escombros, por lo que comenzaron una búsqueda improvisada.
Sin maquinaria especializada, los rescatistas avanzaron primero gateando entre los restos del edificio y luego abrieron un pequeño acceso para llegar hasta donde se encontraba Cordido. Con la ayuda de una linterna y utilizando únicamente herramientas básicas y sus propias manos, trabajaron durante varias horas hasta lograr liberarlo.
Mientras el operativo avanzaba, Roa mantuvo una conversación constante con el sobreviviente para impedir que perdiera el conocimiento y sostener su ánimo.
El rescatista lleva tatuada en uno de sus dedos la frase “Fe en Dios”. Cuenta que hace dos años atravesó una profunda crisis personal en la que intentó quitarse la vida, pero la intervención de un pastor evangélico cambió el rumbo de su historia.
Desde entonces asegura haber encontrado un propósito: ayudar a quienes atraviesan situaciones extremas.
El día de los terremotos se encontraba descansando en Caracas cuando recibió el mensaje de un sobrino que buscaba a una familiar desaparecida en La Guaira. Tras confirmar que la mujer estaba fuera de peligro, decidió quedarse en la zona para colaborar en las tareas de rescate junto a otros voluntarios.
Las cifras oficiales indican que 6.462 personas fueron rescatadas desde el inicio de la emergencia, muchas de ellas gracias al trabajo de brigadas voluntarias. Al mismo tiempo, las Naciones Unidas estiman que todavía podrían existir hasta 50.000 personas desaparecidas, una cifra sobre la que el gobierno venezolano no se ha pronunciado oficialmente.
Tras recibir atención médica y ser dado de alta, Cordido envió un mensaje de voz a Roa para agradecerle por haberle salvado la vida.
El sobreviviente aseguró que nunca imaginó que alguien lograría encontrarlo y recordó que el rescatista apareció “como un ángel” cuando ya había perdido toda esperanza. También destacó el esfuerzo del grupo de voluntarios, que, sin equipamiento especializado, removió los escombros con sus propias manos hasta ponerlo a salvo.
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