La bolsa de Nueva York cerró con fuertes pérdidas, afectada por el desplome de las principales empresas tecnológicas y por la preocupación de los inversores ante el avance del precio del petróleo, impulsado por la creciente tensión geopolítica en Medio Oriente.
El índice Dow Jones retrocedió un 0,97%, mientras que el Nasdaq, con fuerte presencia de compañías tecnológicas, cayó un 2,15%. En tanto, el S&P 500 perdió un 1,21%.
La mayor caída de la jornada fue para Tesla, cuyas acciones se desplomaron un 14,52%, lo que implicó una pérdida cercana a los 200.000 millones de dólares en capitalización bursátil.
La fabricante de vehículos eléctricos informó un beneficio neto del segundo trimestre inferior a las expectativas del mercado, pese a haber registrado un importante incremento en sus ventas.
Alphabet, la empresa matriz de Google, también sufrió una fuerte corrección al bajar un 6,89%, hasta los 318,34 dólares por acción. Aunque presentó resultados con un sólido crecimiento y casi duplicó los ingresos de su negocio de computación en la nube respecto del año anterior, los inversores mostraron preocupación por el creciente gasto destinado al desarrollo de inteligencia artificial.
El analista Bob Lang, del servicio de inversión Explosive Options, consideró que la compañía no tiene otra alternativa que aumentar sus inversiones para mantenerse competitiva en el sector. En la misma línea, José Torres, de Interactive Brokers, advirtió que la carrera por ampliar la capacidad de procesamiento y monetizar la inteligencia artificial se acelera, mientras las perspectivas de rentabilidad siguen siendo inciertas.
La presión vendedora se extendió a las principales empresas tecnológicas de Estados Unidos. En conjunto, los denominados “Siete Magníficos” perdieron alrededor de 800.000 millones de dólares en valor de mercado durante la jornada.
Al impacto de los balances corporativos se sumó la creciente inquietud por la situación geopolítica. La continuidad de los ataques entre Irán y Estados Unidos y la apertura de un nuevo frente en el mar Rojo por parte de los rebeldes hutíes de Yemen, aliados de Teherán, reforzaron el temor a una interrupción del suministro energético mundial. Como consecuencia, el barril de Brent, referencia internacional para el petróleo, volvió a cotizar por encima de los 100 dólares por primera vez desde mayo, un escenario que incrementó la aversión al riesgo entre los inversores.
Pese al fuerte retroceso generalizado, algunas compañías lograron escapar de la tendencia. Lockheed Martin fue una de las destacadas de la rueda al avanzar un 10,54%, hasta los 568,59 dólares por acción, luego de elevar sus previsiones de resultados para el año gracias al aumento de la producción de municiones.
SUSCRIBITE a esta promo especial