Científicos descubrieron que los abejorros de cola amarilla son capaces de encontrar soluciones ingeniosas sin necesidad de entrenamiento previo. En un experimento, los insectos debían alcanzar una flor artificial cargada de azúcar que estaba suspendida fuera de su alcance. Para lograrlo, muchos de ellos idearon por sí solos una estrategia inesperada: empujaron una pequeña bola hasta colocarla debajo de la flor y luego la utilizaron como escalón para llegar a la recompensa. Lo más llamativo es que nunca habían aprendido esa maniobra. Solo sabían que la flor contenía alimento y que la bola podía moverse. Aun así, combinaron ambas informaciones y encontraron una solución completamente nueva. Los investigadores comparan esta prueba con un famoso experimento realizado hace más de un siglo con chimpancés que apilaban cajas para alcanzar una banana. En esta ocasión, los protagonistas fueron pequeños insectos capaces de planificar acciones y actuar con un objetivo claro. Incluso cuando la flor estaba oculta y no podían verla directamente, algunos abejorros lograron llevar la bola al lugar correcto.
El hallazgo sugiere que estos diminutos animales poseen una capacidad de razonamiento mucho más flexible de lo que se pensaba y abre nuevas preguntas sobre la inteligencia en el mundo natural.
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