El clima de incertidumbre en el Vaticano sumó un nuevo capítulo a través de las declaraciones del cardenal Pietro Parolin. El secretario de Estado de la Santa Sede y principal ladero de León XIV advirtió que la decisión sobre el viaje a América Latina recaerá de manera exclusiva en el equipo médico tras la reciente intervención quirúrgica del sumo pontífice. A su vez, el funcionario deslizó la posibilidad de implementar modificaciones en el ejercicio del mandato en caso de resultar necesario.
Durante un evento en la embajada de Irak, el diplomático respondió a las consultas de la prensa y pidió cautela para evaluar el escenario. “Han pasado solo dos días desde que el Papa fue internado en el hospital, no se pueden hacer pronósticos, ahora queda por ver cuándo regresará, en qué estado lo hará y qué dirán los médicos. A partir de todos estos factores, el Papa podría ajustar su pontificado, si es que tal ajuste resultara necesario”, expresó.
Estas palabras generaron un fuerte impacto, sobre todo porque coincidieron con un parte oficial donde los especialistas destacaron la buena recuperación del paciente.
Al momento de abordar la gira programada entre el 6 y el 17 de noviembre por Uruguay, Argentina y Perú, el prelado ratificó la agenda original, aunque supeditó todo al alta médica definitiva. Si bien Robert Prevost mantiene su deseo intacto de visitar el continente donde ejerció gran parte de su labor pastoral, Parolin remarcó la necesidad de aguardar la autorización clínica por tratarse de un trayecto extenso y de alta exigencia física.
“Por supuesto, en este momento no podemos prever si surgirá alguna novedad. Todo dependerá de cómo evolucionen las cosas”, puntualizó el cardenal de 71 años, quien supo consolidarse como el segundo candidato más votado en el cónclave de mayo de 2025.
En esa misma línea, el funcionario confirmó la posible reaparición pública de la máxima autoridad eclesiástica este mismo domingo. Si el cuadro de salud avanza de forma favorable, el líder religioso recitará la oración mariana del Ángelus desde uno de los balcones del décimo piso del hospital Gemelli.
Para finalizar su intervención, el número dos del Vaticano reconoció su propia preocupación ante la situación, pero depositó su plena confianza en la información brindada por los profesionales de la salud.
Por otro lado, elogió la estrategia de comunicación directa adoptada por el obispo de Roma el último domingo. Según su visión, el anuncio público de la enfermedad por parte del propio Papa resultó una medida excelente para desactivar cualquier teoría conspirativa en los medios.
SUSCRIBITE a esta promo especial