La escasez ya golpea con fuerza a Bolivia mientras las protestas y bloqueos de rutas mantienen aisladas varias ciudades, especialmente la sede de gobierno en La Paz. En mercados y estaciones de servicio se repiten las largas filas, el desabastecimiento y la desesperación de quienes buscan alimentos, combustible o remedios en medio de la peor crisis económica del país en cuatro décadas.
En una popular zona comercial, la llegada de un camión cargado de pollos provocó empujones y gritos entre decenas de personas que intentaban asegurarse una pieza. “Acá entre hermanos nos peleamos por un pollo”, lamentó Sheyla Caya, ama de casa de 43 años, mientras describía la falta de productos básicos. Los comerciantes limitan las ventas a una unidad por persona y muchos compradores temen quedarse sin mercadería antes de llegar a la caja.
Hay más de 40 bloqueos en todo el país y afectan especialmente el abastecimiento de verduras, carnes y combustibles. “No hay nada, absolutamente nada”, se quejó Jaime Quiroga, un jubilado de 75 años que recorrió puestos vacíos cubiertos con lonas en busca de verduras. Los precios también se dispararon: el kilo de tomate, que costaba menos de medio dólar, ahora supera el dólar.
La crisis también se siente en las estaciones de servicio. Conductores esperan durante horas para cargar nafta, en medio de denuncias por combustible contaminado que daña los vehículos.
Mientras tanto, continúan las marchas y enfrentamientos entre manifestantes y policías. Los reclamos, que comenzaron con demandas salariales y pedidos de mayor abastecimiento, derivaron en exigencias de renuncia contra el presidente Rodrigo Paz.
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