El presidente de Paraguay, Santiago Peña, presentó su renuncia este jueves en medio de una profunda crisis política y financiera desatada por el colapso de un banco vinculado a su entorno empresarial. Sin embargo, la Cámara de Diputados rechazó su dimisión y aprobó por unanimidad el inicio de un juicio político en su contra, cuya resolución quedó en manos del Senado, convocado a sesionar a las 17.
En una decisión inédita, la Cámara Baja aprobó el libelo acusatorio después de un cuarto intermedio, pese a que el mandatario había enviado su renuncia a través del ministro Enrique Riera. Los legisladores resolvieron avanzar con el proceso de destitución con el respaldo de todas las bancadas presentes.
Al mismo tiempo, Diputados desestimó el pedido de juicio político contra el vicepresidente, Pedro Alliana, lo que despejó el camino para que asuma la presidencia una vez formalizada la salida de Peña, cuyo mandato debía concluir en agosto de 2028. La renuncia presidencial debe ser aceptada por el Congreso, según establece el artículo 202 de la Constitución. En caso de vacancia definitiva, el artículo 234 dispone que el vicepresidente asuma el cargo hasta completar el período constitucional.
La diferencia entre una renuncia y una destitución se convirtió en uno de los principales puntos de disputa. Sectores opositores sostienen que, si Peña deja el cargo mediante su dimisión, podría acceder a las prerrogativas de senador vitalicio y obtener una protección frente a eventuales investigaciones judiciales. Por eso, denunciaron un posible pacto de impunidad y reclamaron que el juicio político avance hasta su destitución.
Mientras se desarrollaba la sesión legislativa, la Fiscalía General del Estado inició una investigación penal contra Peña por posibles responsabilidades en el escándalo de Ueno Bank. La denuncia fue derivada por el fiscal general, Emiliano Rolón Fernández, a la Unidad Especializada de Delitos Económicos y Anticorrupción.
El mandatario anunció su decisión mediante un video difundido en X, después de que el Banco Central interviniera el martes Ueno Bank, una entidad financiera digital que administraba 850 millones de dólares en fondos públicos y cuyo colapso dejó a numerosos clientes sin acceso a sus ahorros.
“He tomado la decisión de presentar mi renuncia a la presidencia de la República. Lo hago pensando en la estabilidad de nuestro país, en la paz social y en la necesidad de preservar nuestras instituciones democráticas”, afirmó Peña. “Estoy convencido de que ningún cargo puede estar por encima del bienestar del Paraguay”, agregó.
El presidente también ofreció disculpas, aunque evitó asumir responsabilidades por la crisis bancaria. “Quiero pedir disculpas al pueblo si en algún momento he fallado. Nunca fue mi intención defraudar la confianza que han depositado en mí”, sostuvo. Su salida se precipitó después de que Horacio Cartes, presidente del Partido Colorado y antiguo padrino político de Peña, anunciara su respaldo al juicio político. “No estaremos del lado del latrocinio de los fondos públicos, privados y de los jubilados”, afirmó en un comunicado.
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