Estados Unidos lanzó una serie de bombardeos sobre instalaciones militares en Irán en respuesta al ataque con drones contra un buque de carga ocurrido en las últimas horas en el estrecho de Ormuz. El presidente Donald Trump aseguró que la ofensiva iraní representó una violación del alto al fuego acordado días atrás y anticipó la respuesta militar pocas horas antes de que comenzara la operación.
El Comando Central de Estados Unidos informó que los ataques tuvieron como blanco instalaciones de misiles, drones y radares utilizadas por las fuerzas iraníes. “Ya lo verán”, respondió Trump ante la consulta de periodistas sobre una eventual represalia. Minutos después, el mandatario interrumpió la conferencia de prensa y la Casa Blanca confirmó el inicio de la ofensiva.
Un incidente que agrava la tensión
El detonante fue el ataque contra un buque portacontenedores frente a las costas de Omán. El ejército británico informó que la embarcación fue alcanzada por un proyectil, aunque no se registraron víctimas. El episodio ocurrió pocas horas después de que Irán instara a los barcos comerciales a dejar de utilizar la ruta marítima que atraviesa el estrecho de Ormuz.
La situación obligó a la Organización Marítima Internacional a suspender una operación que buscaba evacuar embarcaciones varadas mediante un corredor alternativo cercano a Omán. Según el organismo, unas 115 embarcaciones lograron abandonar la zona en los últimos días, aunque alrededor de 500 continúan en las inmediaciones del estrecho.
Negociaciones bajo presión
La nueva escalada militar llega cuando Washington y Teherán intentan avanzar en un acuerdo definitivo que ponga fin al conflicto. Ambas partes habían alcanzado un entendimiento provisional que contempla un plazo de 60 días para negociar cuestiones sensibles, como la libre navegación por el estrecho de Ormuz y el futuro del programa nuclear iraní.
Sin embargo, el ataque contra el carguero volvió a sembrar dudas sobre la continuidad del proceso.
Empresas de análisis marítimo señalaron que el flujo de embarcaciones comenzó a desacelerarse nuevamente y que varios petroleros modificaron sus recorridos por razones de seguridad.
Aunque el estrecho permanece operativo, especialistas advirtieron que el incidente representa el primer gran desafío para la recuperación del tránsito comercial tras semanas de conflicto.
Antes del ataque se habían registrado 78 cruces diarios, todavía por debajo del promedio habitual de más de 130 embarcaciones por jornada.
En paralelo a la escalada entre Estados Unidos e Irán, Israel y Líbano anunciaron un acuerdo que busca reducir las tensiones en la frontera común después de meses de enfrentamientos con Hezbollah.
La embajadora libanesa en Estados Unidos, Nada Hamadeh, sostuvo que el entendimiento permitirá el regreso de miles de desplazados y abre una oportunidad para recuperar la estabilidad. Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, calificó el pacto como un “gran logro”, aunque aclaró que las fuerzas israelíes permanecerán en la zona de seguridad del sur del Líbano hasta que Hezbollah sea desarmado y deje de representar una amenaza para Israel.
SUSCRIBITE a esta promo especial