Estados Unidos enfrenta una “aguda escasez” de misiles interceptores Patriot en Europa, una situación que genera preocupación ante la posibilidad de un futuro ataque ruso contra países de la OTAN. La causa principal estaría en la guerra con Irán, que obligó a trasladar parte de las reservas hacia Medio Oriente. Según funcionarios estadounidenses y de la alianza, los arsenales europeos tienen dificultades para responder a un ataque sostenido con misiles balísticos rusos. Estos proyectiles viajan a más de cinco veces la velocidad del sonido y dejan apenas minutos para ser interceptados.
El problema también golpea a Ucrania, que reclama más sistemas de defensa aérea para enfrentar los ataques de Moscú. Estados Unidos ya envió cientos de interceptores a Kiev, pero el conflicto con Irán aceleró el consumo de las reservas: según el CSIS, utilizó alrededor del 65% de los Patriots estadounidenses, unos 1.500 de 2.330.
La OTAN y el Pentágono, sin embargo, niegan que exista una escasez crítica y aseguran contar con municiones suficientes.
Mientras tanto, Europa busca reforzar su producción. Alemania prevé inaugurar en septiembre la primera planta europea de misiles Patriot, aunque las entregas comenzarían recién a principios de 2027.
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