La ola de calor que afecta al oeste de Europa se intensificó ayer y volvió a encender las alarmas por sus consecuencias sanitarias y sociales, en un contexto marcado por el cambio climático. Francia se convirtió en el epicentro del fenómeno, con temperaturas de entre 36 y 43°C y más de la mitad del país bajo alerta roja. El episodio, el segundo en menos de un mes, ya deja víctimas: dos niños fueron hallados muertos dentro de un auto en el sureste francés, mientras que personas mayores fallecieron en sus hogares y se registraron ahogamientos durante el fin de semana. Las autoridades atribuyen parte de estos casos al calor extremo.
El servicio meteorológico francés informó además un récord de temperatura media para junio, con 29,2°C, y el cierre parcial de más de 1.300 escuelas, además de ajustes de horario en miles de centros educativos. El transporte también se vio afectado, con cancelaciones de trenes en la región de París.
El fenómeno se extiende por Europa occidental. España, Portugal, Bélgica, Países Bajos, Reino Unido y Alemania registran temperaturas muy por encima de lo habitual.
SUSCRIBITE a esta promo especial