Ucrania y otros nueve países europeos dieron ayer un nuevo paso en su estrategia de seguridad al anunciar la creación de una coalición destinada a desarrollar un sistema común de defensa frente a misiles balísticos. La iniciativa fue presentada en París durante una reunión encabezada por el presidente Volodimir Zelenski y reúne, además de Kiev, a Dinamarca, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Noruega, España, Suecia y el Reino Unido.
En una declaración conjunta, los gobiernos participantes señalaron que el objetivo es construir una capacidad compartida para proteger a Europa de una amenaza que consideran cada vez mayor.
El plan busca diseñar una arquitectura integrada de defensa antimisiles capaz de detectar, disuadir y neutralizar ataques, aprovechando la experiencia adquirida por Ucrania tras más de cuatro años de guerra contra Rusia.
Zelenski instó a los líderes europeos a acelerar el desarrollo de sistemas de defensa aérea antes de la llegada del invierno, época en la que Moscú suele intensificar sus bombardeos contra la infraestructura energética ucraniana.
Funcionarios de Kiev presentaron en París un Programa Antibalístico ante gobiernos y empresas del sector de defensa, con la intención de sumar capacidades tecnológicas e industriales.
LA PROMESA DE TRUMP
La iniciativa podría verse reforzada por la reciente promesa del presidente estadounidense, Donald Trump, de conceder a Ucrania una licencia para fabricar sistemas Patriot. Sin embargo, expertos advierten que desarrollar esa capacidad llevará años y que todavía no existe un calendario para poner en marcha el futuro escudo europeo.
Desde Moscú, la respuesta fue inmediata. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, calificó la alianza como una “coalición de belicistas” y aseguró que sus integrantes actúan bajo la ilusión de poder infligir una derrota estratégica a Rusia.
Al mismo tiempo, el presidente Vladimir Putin prometió responder con ataques “varias veces más poderosos” a las recientes ofensivas ucranianas contra refinerías, terminales petroleras y otras infraestructuras rusas.
El anuncio coincidió con una nueva escalada de la guerra. Ucrania aseguró haber atacado más de un centenar de embarcaciones rusas en el mar de Azov para dificultar el abastecimiento de Crimea, mientras Rusia informó del derribo de cientos de drones ucranianos dirigidos hacia Moscú. A su vez, bombardeos rusos sobre la región de Odesa dejaron al menos cinco tripulantes muertos tras incendiar un buque mercante, en un conflicto que continúa ampliando su impacto sobre toda Europa.
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