La jornada de protestas de este sábado volvió a sacudir a Europa y dejó al descubierto un creciente malestar entre los jóvenes, que denuncian las dificultades para acceder a una vivienda, el deterioro de la educación, los bajos ingresos y la falta de oportunidades. Francia fue el principal escenario de las movilizaciones, pero las manifestaciones también alcanzaron a Alemania, Italia y otros países, en una ola de descontento que tiene a la Generación Z como protagonista.
En Francia, unas 320.000 personas participaron de las marchas, según el Ministerio del Interior, mientras que los organizadores elevaron la cifra a cerca de medio millón. Las concentraciones se desarrollaron mayoritariamente de manera pacífica, aunque terminaron con violentos enfrentamientos entre grupos de manifestantes y fuerzas de seguridad. Hubo al menos 290 detenidos.
Por tercer sábado consecutivo, miles de estudiantes, trabajadores y organizaciones sociales salieron a las calles francesas para expresar su rechazo al aumento del costo de vida y reclamar mejoras en los servicios públicos.
El movimiento comenzó semanas atrás con protestas de estudiantes secundarios contra el deterioro de los edificios escolares, la falta de docentes y las desigualdades en el acceso a la universidad. Con el paso de los días, las reivindicaciones se ampliaron y sumaron a sindicatos, organizaciones ambientalistas y sectores críticos del presidente Emmanuel Macron.
Aunque la convocatoria fue importante, la participación mostró un descenso respecto de las jornadas anteriores. Según las autoridades, el 17 de octubre se habían movilizado más de 500.000 personas y el 24 de octubre, otras 410.000.
VIOLENCIA Y DETENIDOS
La movilización parisina transcurrió durante varias horas en un clima festivo, con música, cánticos y disfraces de Halloween. Sin embargo, la situación cambió al llegar al punto de desconcentración, en Porte de Charenton.
Grupos de encapuchados se enfrentaron con las fuerzas de seguridad mediante el lanzamiento de piedras, botellas, fuegos artificiales y artefactos incendiarios. La Policía respondió con gases lacrimógenos y granadas de dispersión.
También se registraron incidentes en Marsella, Lyon, Toulouse y otras ciudades francesas. Las autoridades informaron cerca de 300 detenciones en todo el país.
ALEMANIA: LA GENERACIÓN Z TAMBIÉN SALE A LAS CALLES
La protesta juvenil también tuvo una fuerte expresión en Alemania, donde el movimiento “GenZ regelt!” —que significa “La Generación Z se encarga”— convocó manifestaciones en más de 30 ciudades.
Los reclamos incluyeron mayores inversiones en educación, salud y vivienda, medidas contra el encarecimiento de la vida y una mayor protección ambiental. Los jóvenes también cuestionaron el incremento del gasto militar y la posibilidad de un regreso del servicio obligatorio.
En Berlín, los manifestantes se concentraron frente a la Puerta de Brandeburgo. En Colonia, Fráncfort y Hamburgo, algunas movilizaciones terminaron con enfrentamientos, barricadas incendiadas y el uso de cañones de agua por parte de la Policía.
ITALIA Y PORTUGAL
En Portugal, miles de personas se movilizaron en Lisboa para exigir soluciones a la crisis habitacional, con pancartas que reclamaban viviendas accesibles.
Italia también registró movilizaciones juveniles y un refuerzo de la vigilancia policial, especialmente en zonas clave como el Coliseo, en Roma, y en los alrededores del Vaticano. Mientras, en Países Bajos las autoridades adoptaron medidas preventivas ante convocatorias difundidas por redes sociales.
Aunque las demandas varían según cada país, las manifestaciones comparten un denominador común: el reclamo de una generación que considera que las decisiones políticas actuales comprometen sus posibilidades de acceder a una educación de calidad, una vivienda y condiciones de vida dignas.
Las redes sociales se convirtieron, además, en una herramienta fundamental para organizar las protestas, difundir convocatorias y conectar movimientos juveniles de distintos países.
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