China pisa el acelerador en la carrera por dominar una de las tecnologías que promete transformar la industria: los robots humanoides. El espectacular debut bursátil de Unitree, una de las empresas pioneras del sector, dejó en evidencia el entusiasmo que despierta esta nueva frontera de la inteligencia artificial. Sus acciones llegaron a dispararse un 629% en la Bolsa de Shanghái antes de moderar la subida y cerrar con un avance del 460%. El salto convirtió a la compañía en uno de los nuevos símbolos del auge de la llamada “IA física”.
La empresa, con sede en Hangzhou, se transformó en una de las caras más visibles del boom de la robótica china. Sus máquinas capaces de hacer volteretas, bailar y practicar kung fu ya habían sorprendido al público durante la gala del Festival de Primavera (boreal).
PRESENTACIÓN DE “SUPERMAN”
Esta semana presentó además “Superman”, un humanoide que, según Unitree, puede saltar hasta dos metros y alcanzar una velocidad de 12,66 metros por segundo, una marca que, de mantenerse durante 100 metros, superaría el ritmo promedio del récord mundial de Usain Bolt.
El furor quedó reflejado también en la Conferencia Mundial de Robótica de Beijing. Decenas de visitantes y periodistas se agolparon frente al stand de Unitree para fotografiarse con un gigantesco GD01 de tres metros, capaz de desplazarse en dos o cuatro patas. Otro pequeño humanoide jugaba al ping-pong con un empleado, aunque todavía no podía recoger la pelota, mientras ocho robots bailaban al ritmo de una canción pop china de los años 90.
Detrás del espectáculo existe una estrategia industrial de largo alcance. Beijing considera a la robótica una industria estratégica y ha impulsado una sólida cadena de suministro nacional. Según el Gobierno chino, más de 140 empresas locales habían presentado hasta el año pasado más de 330 modelos de robots humanoides. La apuesta busca llevar la inteligencia artificial fuera de las computadoras y convertirla en máquinas capaces de percibir el entorno, tomar decisiones e interactuar físicamente con personas y objetos.
El entusiasmo inversor acompaña ese desarrollo. Unitree comenzó a cotizar en el mercado STAR de la Bolsa de Shanghái, especializado en tecnología y comparado con el Nasdaq estadounidense. El debut coincidió con la apertura de la conferencia de Beijing y mostró hasta qué punto los mercados esperan que la robótica sea la próxima gran frontera de la revolución tecnológica.
Sin embargo, la distancia entre una demostración espectacular y una máquina realmente útil todavía es considerable. La mayoría de estos aparatos se emplea actualmente para investigación, educación o exhibiciones. El gran desafío es conseguir que puedan reaccionar de manera independiente ante situaciones imprevisibles de la vida cotidiana y realizar tareas que tengan verdadero valor económico.
“Entrenar el cerebro de un robot es una tarea muy difícil”, explicó Zhu Tianle, ingeniero de una escuela de robótica de Hangzhou. Aunque China alcanzó importantes niveles de pericia técnica, lograr que estas máquinas comprendan el mundo continúa siendo un desafío global. Para los especialistas, la próxima prueba ya no será demostrar que un robot puede caminar, correr, bailar o hacer una pirueta, sino que pueda trabajar de forma confiable y resolver problemas concretos.
DIMENSIÓN GEOPOLÍTICA
La carrera también tiene una dimensión geopolítica. Los productos de Unitree son utilizados por gigantes tecnológicos estadounidenses como Nvidia, Google y Amazon. Pero la empresa fue incluida por Washington en una lista de compañías acusadas de apoyar al Ejército chino. En julio, el gobierno de Donald Trump agregó los robots humanoides y cuadrúpedos, incluidos los fabricados en China, a una lista de productos cuya importación a Estados Unidos está prohibida por motivos de seguridad nacional.
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