Estados Unidos lanzó una nueva ofensiva militar contra Irán pocas horas después de que el presidente Donald Trump prometiera que su país golpearía “duro” a la República Islámica. Los bombardeos marcaron el fin definitivo de la breve tregua entre ambos países y profundizaron una crisis que amenaza con extenderse por todo Medio Oriente, mientras crece la preocupación por el impacto sobre el comercio marítimo y los mercados energéticos.
La decisión de Washington llegó tras los ataques atribuidos a Irán contra embarcaciones comerciales en el estrecho de Ormuz, una de las rutas estratégicas por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo que se consume en el mundo. Trump responsabilizó directamente a Teherán por esos incidentes y dio por terminado el alto el fuego.
“Por lo que a mí respecta, ha terminado”, declaró el mandatario durante la cumbre de la OTAN celebrada en Turquía. Poco después lanzó una advertencia que terminó cumpliéndose: “Esta noche les vamos a dar duro”.
Horas más tarde, el Comando Central de Estados Unidos (Centcom) confirmó el inicio de una nueva ronda de ataques contra objetivos iraníes. Según informó el mando militar, la operación buscó “reducir aún más” la capacidad de Irán para amenazar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz y responsabilizó a la República Islámica por la reciente agresión contra buques mercantes y tripulaciones civiles.
La ofensiva alcanzó más de 80 objetivos militares, entre ellos sistemas de defensa antiaérea, radares costeros, instalaciones militares y unas 60 embarcaciones ligeras pertenecientes a la Guardia Revolucionaria. Washington aseguró que la prioridad era impedir nuevos ataques contra el tráfico marítimo internacional en una zona considerada vital para el abastecimiento energético global.
Medios oficiales iraníes informaron de fuertes explosiones en las ciudades portuarias de Bandar Abbas, Konarak y Chabahar, además de otras localidades del sur del país. También reportaron ataques sobre instalaciones de vigilancia costera y la muerte de al menos ocho miembros de las Fuerzas Armadas iraníes y de un integrante de la Guardia Revolucionaria.
Pese al endurecimiento de su postura, Trump aseguró que no pretende abrir un conflicto prolongado. “Creo que cualquier cosa que pase terminará muy rápido”, afirmó, dejando además abierta la posibilidad de retomar las negociaciones una vez superada la nueva escalada militar. Desde junio, Washington y Teherán mantenían contactos diplomáticos en busca de una solución duradera, aunque los recientes enfrentamientos volvieron a deteriorar ese proceso.
RESPUESTA IRANÍ
La respuesta iraní no tardó en llegar. Los Guardianes de la Revolución aseguraron haber lanzado ataques contra decenas de instalaciones militares estadounidenses en Kuwait y Bahrein, dos aliados clave de Washington en el Golfo Pérsico. El principal negociador iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, acusó además a Estados Unidos de violar gravemente los acuerdos alcanzados y criticó la reimposición de sanciones sobre las exportaciones de petróleo iraní.
La renovada confrontación también golpeó con fuerza a los mercados internacionales. Las declaraciones de Trump y el inicio de los bombardeos impulsaron el precio del petróleo Brent, que subió más de un 5% hasta los 78,02 dólares por barril y llegó a superar momentáneamente los 80 dólares, un nivel que no alcanzaba desde hacía más de dos semanas. Los operadores temen que una escalada militar pueda afectar el tránsito por el estrecho de Ormuz y comprometer el suministro mundial de crudo.
Hay temor de que una escalada militar pueda comprometer el abastecimiento mundial de petróleo
La comunidad internacional reaccionó con preocupación. Pakistán y Qatar, que habían actuado como mediadores para alcanzar la tregua, reclamaron una rápida desescalada. El secretario general de la ONU, António Guterres, pidió adoptar “medidas inmediatas” para frenar la violencia y volver al diálogo.
La Organización Marítima Internacional informó, además, que unos 6.000 marinos permanecen bloqueados en el Golfo debido a la inseguridad generada por el conflicto.
Con los nuevos bombardeos estadounidenses, la respuesta militar iraní y el fracaso del alto el fuego, Medio Oriente vuelve a enfrentar uno de sus momentos de mayor tensión de los últimos meses, con riesgos crecientes para la estabilidad regional y para la economía mundial.
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