Tras un balotaje que dejó muchas ríspidices y en donde el único ganador habría sido la profundización de la grieta, Brasil ingresó en la última semana de campaña antes de la segunda vuelta, prevista para el domingo 25. El candidato opositor Flávio Bolsonaro (PL) y el presidente y aspirante a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva (PT) intensifican sus giras por todo el país y concentran sus actos de campaña finales en San Pablo, Minas Gerais y Río de Janeiro, los tres distritos electorales más grandes del país.
En una contienda muy reñida, según las encuestas, ambos candidatos intentan ganarse a los votantes indecisos, atraer los votos de los opositores derrotados en la primera vuelta y reducir la abstención, que alcanzó el 21,08% en la primera votación, equivalente a 33,5 millones de personas.
La más reciente encuesta elaborada por la firma Nexus para el banco BTG sitúa a Bolsonaro con un 50,3 por ciento de los votos válidos frente al 49,7 por ciento que obtiene el presidente Lula da Silva. Estos resultados configuran un escenario de empate técnico con vistas a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.
El estudio demoscópico evidencia una reducción progresiva en la brecha entre ambos contendientes, la cual pasó de 2,8 puntos porcentuales en la medición previa a solo 0,6 en la actual. Dado que el margen de error de la investigación es de dos puntos porcentuales, la diferencia registrada no constituye un margen estadísticamente significativo a favor de ninguno de los aspirantes del Partido Liberal o del Partido de los Trabajadores.
Bolsonaro comenzará la semana en el norte del país. Lula también tendrá una agenda de viajes por todo el país, con compromisos en las regiones Sur, Noreste y Sudeste.
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