La guerra entre Rusia y Ucrania sumó un nuevo capítulo de máxima tensión. Kiev lanzó ayer más de 400 drones hacia Moscú en una de las mayores ofensivas aéreas contra la capital rusa desde el inicio del conflicto, en respuesta a los recientes bombardeos rusos sobre Kiev y otras ciudades ucranianas.
El alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, aseguró que la mayoría de los drones fueron derribados antes de llegar a la ciudad y que 85 fueron interceptados en sus inmediaciones.
Sin embargo, el ataque dejó al menos diez heridos, provocó daños en edificios e infraestructura y desató incendios en un parque industrial y, según medios locales, en un depósito de petróleo.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, afirmó que las fuerzas de su país atacaron instalaciones logísticas y petroleras en la región de Moscú, además de embarcaciones vinculadas al transporte de crudo ruso en el mar Negro.
Mientras tanto, Rusia continuó sus ataques sobre territorio ucraniano. Durante la noche lanzó misiles balísticos y decenas de drones, alcanzando distintos objetivos y dejando daños en varias regiones. En Pavlohrad, al menos 13 personas resultaron heridas, entre ellas una adolescente.
La escalada militar coincide con una crisis política interna en Ucrania tras la reciente reorganización del Gobierno impulsada por Zelenski, que generó protestas y reavivó el debate sobre la conducción de la guerra.
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