La ofensiva judicial del príncipe Harry contra la editorial del Daily Mail sufrió un duro revés ayer, cuando un juez británico desestimó la demanda por presunta invasión de la privacidad al concluir que el duque de Sussex no logró demostrar que las informaciones publicadas hubieran sido obtenidas mediante métodos ilegales.
En un fallo de 436 páginas, el juez Matthew Nicklin sostuvo que las acusaciones se apoyaban en inferencias y no en pruebas suficientes. Según explicó, el hecho de que los artículos incluyeran información privada no basta para concluir que fue conseguida de forma ilícita, ya que también pudo provenir de fuentes legítimas.
La resolución representa una victoria para Associated Newspapers, editora del Daily Mail y del Mail on Sunday, que calificó el resultado como una “magnífica reivindicación” de su trabajo periodístico. La empresa siempre negó haber recurrido al espionaje o a detectives privados y sostuvo que los reportajes se basaban en contactos autorizados, como asistentes, publicistas y personas cercanas a la familia real.
Harry reaccionó con dureza y aseguró que el fallo le negó la justicia y la rendición de cuentas que buscaba. En un comunicado conjunto con la activista Doreen Lawrence, afirmó que el veredicto constituye un “encubrimiento” y cuestionó la actuación del tribunal.
La demanda también involucraba a otras figuras públicas, entre ellas Elton John, Elizabeth Hurley, Sadie Frost, Simon Hughes y David Furnish. Tras años de preparación y un juicio de once semanas, el proceso deja costos legales que superarían los 50 millones de libras.
Pese a esta derrota, Harry sí obtuvo éxitos anteriores contra otros tabloides. En 2023 ganó un juicio contra el Daily Mirror por espionaje telefónico y este año The Sun pidió disculpas y aceptó indemnizarlo para cerrar otra causa por intromisión en su vida privada. Sin embargo, este fallo marca su primer gran traspié en la batalla judicial que emprendió contra parte de la prensa británica.
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